Poco más de tres minutos ha durado la toma de posesión de Quim Torra como nuevo presidente de la Generalitat de Cataluña. En el acto más minimalista de este tipo que se recuerde en el Palau, el nuevo líder catalán ha prometido el cargo sin hacer referencia alguna a la Constitución o al Rey

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Quim Torra ha tomado este jueves posesión como 131 presidente de la Generalitat. Lo ha hecho con una fórmula que promete ejercer el cargo “con fidelidad a la voluntad del pueblo de Cataluña representado por el Parlament”. Ésta es la misma que utilizó el ‘expresident’ Carles Puigdemont. Sin aludir, por tanto, a la Constitución, al Estatut y al Rey.

Torra, con el lazo amarillo en la solapa de la chaqueta, ha elegido para su toma de posesión el Salón Virgen de Montserrat del Palau, en lugar del habitual Saló Sant Jordi. Además, ha renunciado a colocarse el medallón de presidente que sí se habían puesto sus predecesores. Una bandera catalana presidía la escena en solitario, pero no estaba presente la bandera española ni ninguna fotografía de Felipe VI.

SOBRIO, DISCRETO Y BREVE

El acto ha sido tremendamente discreto, sobrio y breve, pues no ha llegado ni a los cuatro minutos de duración. El secretario del Govern, Víctor Cullell, ha sido el encargado de leer el decreto de nombramiento. Sólo ha asistido el presidente del Parlament, Roger Torrent. También el jefe de los Mossos, Ferran López, y la familia del nuevo presidente de la Generalitat.

No ha acudido ningún miembro en representación del Gobierno. El Ejecutivo de Rajoy entiende que el modelo del acto degrada “la dignidad de la institución”. Tampoco representantes de ningún otro partido político.

La Generalitat sólo ha permitido el acceso al Palau de la Generalitat para cubrir informativamente el acto a los medios públicos catalanes y las agencias de noticias EFE y Europa Press.

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