La detención de Beatriz López Doncel, una auxiliar de enfermería del Hospital de Alcalá de Henares (Madrid), como supuesta autora de la muerte de una anciana a la que habría inyectado aire en las venas, ha causado una gran conmoción entre pacientes y familiares que temen que se repitan casos como este.

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Para explicar el caso, Héctor Castiñeira, enfermero gallego ha grabado un vídeo para el canal de YouTube ‘Enferemera Saturada’ en el que explica cuáles son las cantidades necesarias de aire en sangre para provocar la muerte y cuáles son las jeringuillas que se utilizan habitualmente en los hospitales.

Según Castiñeira, el caso de la anciana de Alcalá de Henares se trató de una embolia gaseosa, provocada por una cantidad excesiva de aire en nuestro cuerpo. “Nuestro organismo es capaz de diluir pequeñas cantidades de aire que se pueden ‘colar’ en el sistema circulatorio a través de un acceso venoso o arterial. No tienen mayores consecuencias y nuestro organismo las puede disolver para que no nos cause ningún problema”, apunta.

El enfermero asegura que los últimos estudios indican que el cuerpo puede aguantar hasta 30 centímetros cúbicos de aire y que “para provocar la muerte habría que inyectar al menos 50 centímetros cúbicos de aire”. “En ese caso, el aíre se acumula en nuestras cámaras cardiacas y en nuestros pulmones y eso nos lleva a un colapso circulatorio que nos causa la muerte”, afirma.

Para ejemplificarlo, Castiñeira muestra las jeringuillas más habituales utilizadas en las plantas de los hospitales. La primera, la más común, es una de 10 centímetros cúbicos. La segunda, es otra de las más comunes, y tiene 20 centímetros cúbicos.

Por último, el enfermero muestra la jeringuilla de 50 centímetros cúbicos, que, según explica, se suelen usar “en unidades de críticos o en servicios de urgencias” y que sirven “para perfusiones contínuas, no para poner una medicación directamente”.

Castiñeira pide “tranquilidad” a enfermos y familiares si ven “una ‘burbujita’ de aire pequeña en una jeringuilla o en un suero” porque no les va a “causar la muerte”. En todo caso, pide que, si ven algo raro, avisen a los enfermeros de la planta.

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