Los militares han tomado el control el control de la policía de Acapulco, a la que han desarmado. El por qué no es otro que una investigación por los presuntos vínculos con narcotraficantes.

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La fuerza policial de Acapulco al completo está bajo investigación. Las sospechas de infiltración de bandas de narcotraficantes en el cuerpo ha hecho que los militares tomen ahora el control y patrullen la ciudad, apartando y desarmando a los policías.

De momento, dos comandantes han sido acusados de asesinato y están siendo buscados. Mientras tanto, el resto de la policía de la ciudad ha sido desarmada. La policía estatal y los militares ocuparán ahora sus puestos.

El ejército mexicano ha desplegado un operativo terrestre y aéreo para revistar el armamento y el equipo de radiocomunicación de la policía de Acapulco. “La decisión, implementada por el Grupo de Coordinación Guerrero, ha obedecido al incremento de la incidencia delictiva que se ha registrado en el municipio y a la nula actuación de la policía municipal para enfrentar el fenómeno delictivo”, ha dicho el portavoz del operativo.

Los militares se hacen así, por tiempo indefinido, con el control de la policía de Acapulco.

Situación habitual

Los vínculos entre la policía y los narcos y bandas de crimen organizado son muy comunes en México. Sobre todo, en zonas con altos índices de criminalidad.

Entre ellas, el estado de Guerrero, centro de operaciones de numerosas organizaciones de narcos. De hecho, es uno de los estados más violentos del país. En 2017 se registraron hasta 2.318 homicidios dolosos, la cifra más alta de todo México. Y sólo de enero a agosto de este año, ya se han registrado 1.507 asesinatos.

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