El BCE ha decidido este jueves 29 de octubre mantener sin cambios los tipos de interés. La pausa interrumpe el ciclo de endurecimiento de su política monetaria, que incluyó dos subidas a lo largo de 2026, la última en septiembre. La facilidad de depósito se queda en el 2,50% y el tipo principal de financiación, en el 2,65%.
El Consejo de Gobierno adoptó la decisión por unanimidad. Según explicó Christine Lagarde en la rueda de prensa posterior, los miembros del órgano debatieron la opción de subir, pero acabaron optando de forma unánime por mantener los tipos. La entidad sigue así la estela de la Reserva Federal estadounidense, que también ha decidido congelar los suyos.
Diciembre, la fecha marcada en rojo
Los analistas y las principales gestoras dan por hecho que el BCE reanudará las subidas en su reunión de diciembre, con un movimiento de 25 puntos básicos. El mercado va más allá y espera hasta tres incrementos adicionales a lo largo de 2027, lo que situaría la facilidad de depósito en el 3,25%.
La institución, sin embargo, no se compromete con ningún escenario. Su declaración subraya que "seguirá un enfoque basado en datos y reunión por reunión para determinar la postura de política monetaria adecuada". Lagarde avanzó que es probable que el banco elabore escenarios en diciembre.
La inflación sigue siendo el principal quebradero de cabeza. Se mantiene muy por encima del objetivo del 2% y el repunte responde sobre todo al encarecimiento de la energía derivado del conflicto en Oriente Próximo. El propio BCE admite en su informe que "es probable que la mayor magnitud y duración de la crisis energética, así como sus implicaciones para los efectos indirectos y de segunda ronda, impulsen la inflación y reduzcan el crecimiento".
Aun así, el banco no detecta por ahora un contagio más amplio. Lagarde aseguró que no hay indicios de efectos de segunda ronda en la eurozona más allá de lo previsto y que cabe esperar que la posterior caída de la inflación energética arrastre a la baja la inflación general.
Los mercados de deuda aprietan por su cuenta
La pausa se explica también por el comportamiento de los mercados de deuda pública europeos. La fuerte subida de rentabilidad de los bonos franceses, en particular, ya está encareciendo el crédito de forma automática. Es decir, los mercados hacen parte del trabajo de frenar la economía sin que el BCE tenga que mover ficha este mes.
Lagarde reconoció que "las condiciones financieras se han endurecido". Preguntada por la deuda francesa, insistió en que la respuesta no vendrá de Fráncfort: "La solución primaria y primera está en casa, en Francia. Y tiene que ver con las políticas fiscales".
La presidenta del BCE también se refirió a su salida de la institución el 7 de febrero, casi nueve meses antes del final de su mandato. Aseguró que hasta el último día trabajará por devolver la inflación al objetivo del 2%.
Para el próximo encuentro de diciembre, la cuestión ya no es tanto si el BCE volverá a subir como con qué intensidad y con qué mensaje sobre el futuro.