La respuesta de España ante la OEA tras llamar Almagro “imbécil” a Zapatero ya está lista. El Gobierno presentará una protesta formal tras las declaraciones del presidente de la Organización de Estados Americanos.

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España ya tiene lista su respuesta para los “gravísimos insultos” de Luis Almagro, presidente de la OEA (Organización de Estados Americanos) hacia Zapatero, a quien llamó “imbécil”. El ministro de Asuntos Exteriores español, Josep Borrell, ha anunciado ya que presentarán una protesta formal.

Aunque Borrell ha destacado que Zapatero no representa al Gobierno español en esta mediación en Venezuela, asegura que “no podemos asistir tranquilamente a los gravísimos insultos que ha recibido del secretario general de la OEA”. “Vamos a presentar una protesta por vía diplomática con un comunicado del ministerio. No se puede aceptar que se le llame al señor Zapatero el sumun de la imbecilidad”, ha insistido Borrell.

“No es un lenguaje aceptable. Se puede discrepar. Pero, no se puede llegar a ese nivel de descalificación personal”, decía el ministro. Borrell, sin embargo, insistía en que Zapatero hace una mediación a “nivel personal” y “movido por su buena voluntad”.

“Que no sea imbécil”

La protesta de España hacia Almagro llega después de que el secretario general de la OEA tachara de “imbécil” a Zapatero por su defensa de la dictadura de Maduro en Venezuela tras criticar sus declaraciones sobre una posible intervención militar en el país venezolano.

“Zapatero está en el mayor grado de ‘imbecibilidad’ actualmente porque tiene un problema de comprensión. Mi consejo es que no sea imbécil. Defender una dictadura es ser un político perimido, arcaico y anacrónico. También hay vestigios de corrupción política, de indignidad política. Viene haciéndole mandados al régimen desde 2016. El señor Zapatero es el ministro de Exteriores de la dictadura venezolana…”, decía Almagro en una entrevista en el canal NTN24.

Almagro insistía en que Zapatero intentaba “tratar de vender” a la dictadura de Maduro en la UE y en fondos internacionales. “Eso es inaceptable e indigno para cualquier político”, subrayaba.

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