El derrumbe del puente Morandi ha provocado también un cisma financiero. Las consecuencias económicas de la tragedia son muchas, tanto para la propia empresa responsable como para Italia.

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Sin duda, la mayor perjudicada en el terreno económico del derrumbe del puente Morandi, en Génova, es la empresa responsable, Atlantia. Tras la tragedia, perdía un 25% en Bolsa este jueves. Pero las consecuencias económicas son muchas, también para Italia en general.

Sobre todo, desde que el Gobierno italiano anunciara el fin de los contratos de adjudicación a Atlantia en todo el país.

El descenso en Bolsa de la empresa de autopistas suponía unas pérdidas de 4.800 millones de euros para el grupo. Un dinero difícilmente recuperable, ya que los inversores han salido huyendo. Aunque Atlantia está dispuesto a recuperarlo, denunciando que el Ejecutivo se precipitó en su anuncio.

Desde la empresa aseguran que no hay todavía verificación alguna de las causas del derrumbe. Y están dispuestos a ir a tribunales si persisten las acusaciones, según ellos, sin fundamento.

Inversión pública

El derrumbe supondrá también una consecuencia económica para toda Italia. Según datos de la OCDE, entre 2008 y 2015, en plena crisis, el país redujo la inversión pública en infraestructuras. Algo que tendrá que cambiar ahora.

Lo hará, además, con ayuda de la UE, que aprobó en abril destinar 8.500 millones de euros a las autopistas italianas. Incluidas las de la región de Génova.

Además, la Comisión Europea ha anunciado que Italia recibirá alrededor de 2.500 millones de euros hasta 2020 para invertir también en infraestructuras.

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