Turquía se encuentra al borde del abismo y del peor de los escenarios posibles. Con el desplome de la lira y la inflación por las nubes, podría llegar a pedir un rescate el Fondo Monetario Internacional (FMI).

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El desplome de la lira, una inflación que llega a las dos cifras y un contexto internacional nada favorable, Turquía está al borde del abismo. El país podría enfrentarse al peor de los escenarios, el del rescate, en breve. Algo que el Gobierno rechaza de pleno pero para lo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) puede ir preparándose.

Aunque el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha rechazado miedos, parece encomendarse únicamente a la fe para hacer frente a la situación. “Si ellos tienen sus dólares, nosotros tenemos a nuestra gente, a nuestro Dios. Que nadie se preocupe”, ha dicho.

Mientras tanto, la lira turca, la moneda nacional ha perdido ya un tercio de su valor solo en lo que va de año. Este viernes ha vuelto a tocar mínimos históricos en su cruce con el dólar. Una espiral de caídas que no ha mejorado en los últimos tiempos.

Y a la que no ayuda tampoco los frentes abiertos de Turquía contra el todopoderoso Estados Unidos. Por un lado, quiere seguir comprando a Irán petróleo. Haría así caso omiso a las sanciones impuestas por Trump. Además, la detención de un pastor evangélico estadounidense por terrorismo despierta dudas sobre la deriva autoritaria de Erdogan.

Todo ello sin olvidar la subida de tipos de interés de la Reserva Federal, que encarecerá el endeudamiento y cierra a Turquía mercados si la liga sigue rebajando su valor.

Tampoco se olvidan de la inflación. La situación y la caída de la lira ha hecho que la caída con deudas  y no con exportaciones lastre al país. Con dos dígitos, la inflación es una carga demasiado pesada. Podría aliviarse con subida de tipos de interés. Pero Erdogan se muestra reacio a ello.

Rescate como solución

El abismo podría reconducirse con el rescate. Turquía podría apelar al FMI como ya hizo Argentina en el mes de mayo. Pero Erdogan es contrario. Tanto es así que se vanagloria de haber cancelado todas las deudas al FMI en 2013. Por tanto, un rescate sería volver a depender del Fondo y anotar una derrota a su currículum. Además, pedir ayuda significaría tener que cambiar el modelo económico.

Para evitarlo, el yerno de Erdogan y ministro de Finanzas presentará un plan para dar la vuelta a la economía.

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