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La gastritis autoinmune tiene una baja prevalencia entre los pacientes sometidos a gastroscopia, según un estudio liderado por el Hospital público Universitario Infanta Elena

Los resultados de la investigación, que sitúan la prevalencia de esta patología crónica poco frecuente en un 1,6%, observan un aumento significativo de los estadios avanzados durante el seguimiento a largo plazo y reafirman la recomendación general actual de realizar vigilancia endoscópica cada 3 ó 5 años

Equipo del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Infanta Elena.

La gastritis autoinmune es una enfermedad inflamatoria crónica del estómago, en la que este se deteriora porque el sistema inmune genera anticuerpos hacia las células que revisten el estómago, y que puede llegar a producir anemia por deficiencia de hierro y de vitamina B12. Al ser una enfermedad progresiva, se valora en la práctica habitual con endoscopias de seguimiento, que permiten evidenciar el empeoramiento hacia estadios más avanzados.

Su prevalencia y evolución en la población española no están bien documentadas, motivo por el cual un grupo de investigadores del Hospital Universitario Infanta Elena -integrado en la red pública madrileña (Sermas)-, la Fundación Jiménez Díaz y su Instituto de Investigación Sanitaria (IIS-FJD) han querido ponerlo de manifiesto y analizar los datos de seguimiento en su medio.

Prevalencia y evolución de la gastritis autoinmune

El trabajo, titulado “Prevalencia y evolución de la gastritis autoinmune de nuevo diagnóstico en una gran cohorte retrospectiva española” y recientemente publicado la Revista Española de Enfermedades Digestivas, constituye uno de los estudios epidemiológicos más grandes llevados a cabo en población española, y revela una prevalencia del 1,6 por ciento de esta patología en nuestro medio. Además, en el momento del diagnóstico, la mitad de los pacientes presentaba datos de atrofia, resultado de la inflamación crónica y, por otra parte, al realizar un seguimiento se observaba una evolución significativa de un porcentaje importante de pacientes (el 40 por ciento) hacia estadios más avanzados.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores realizaron un estudio observacional retrospectivo que incluyó a 426 pacientes con autoanticuerpos positivos y gastroscopia entre 2013 y 2023 (316 de ellas, mujeres, con 54,4 años de edad de promedio). En este grupo, el síntoma o signo asociado más frecuente, en el 35 por ciento de la muestra, era la dispepsia; seguida del déficit de vitamina B12 (un tercio de los pacientes); y adicionalmente, se observaron comorbilidades autoinmunes en un 35,5 por ciento, siendo el hipotiroidismo autoinmune el más prevalente de ellos, en un 18,7 por ciento de los casos.

En cuanto a los datos de evolución, el trabajo observó un aumento significativo de los estadios avanzados durante el seguimiento (diferencia del 18,72 por ciento) y una disminución de la enfermedad potencial (en este caso, con una diferencia del -20,21 por ciento). Solo un paciente se diagnosticó de adenocarcinoma gástrico en diez años de seguimiento.

Equipo

Liderado por el Doctor Esteban Fuentes-Valenzuela y en colaboración con la Dra. Alicia Bejarano, jefa de Servicio de Aparato Digestivo del Infanta Elena, el trabajo se ha llevado a cabo junto a otros especialistas de este departamento, como los doctores Javier Parra, Almudena Calvache, Ariadna Gil, Itziar Rubio, Santiago Blanco, Irene Chivato, Beatriz Rodríguez-Batllori, Raquel Latorre, Luis Alonso Castillo, Rafael Olvera o Daniel Alcalde, así como con los doctores , Sergio Escribano, María del Carmen López-Martín -quienes son también investigadores del IIS-FJD- y la Dra. Karina Guzmán, del Laboratorio de Inmunología de la Fundación Jiménez Díaz.

“Nuestro estudio demuestra una baja prevalencia de gastritis autoinmune en pacientes sometidos a gastroscopia. La mitad ya presentan un diagnóstico de atrofia al diagnóstico y se confirma la progresión significativa en el seguimiento a lo largo del tiempo”, explican los investigadores.

Ellos destacan que los datos analizados en Hospital Universitario Infanta Elena durante un período de diez años son similares a las cifras reportadas en otros países occidentales y orientales y que, en conjunto, los resultados del trabajo “reafirman la recomendación general actual de realizar vigilancia endoscópica cada 3 ó 5 años, con un enfoque principal en la detección de tumores neuroendocrinos, en lugar de adenocarcinoma gástrico”.

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