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Las varices pueden llegar a afectar a más de 170.000 extremeños

La clasificación CEAP, con siete niveles, es la escala más usada para clasificar las varices en función de su manifestación clínica

Las varices o patología varicosa son la afección con mayor incidencia de todas las relacionadas con la insuficiencia venosa crónica. Llega a afectar al 20% de la población adulta, por lo que en Extremadura se estima que las padecen más de 170.00 personas, con un porcentaje significativamente más alto en el sexo femenino y en las personas de mayor edad.

“No es una patología grave, pero sí puede condicionar de manera más o menos importante, según su grado, la calidad de vida de los pacientes, tanto desde el punto de vista de la salud como desde el estético”, apunta el Doctor Francisco Javier González, especialista en Cirugía Vascular y Angiología en el Hospital Quirónsalud Cáceres. Por eso, es importante abordarlas lo antes posible.

Síntomas

En palabras del facultativo, las varices son “venas pertenecientes al sistema venoso superficial de los miembros inferiores que presentan dilatación y una mala función”. Esto provoca que la dirección del flujo de la sangre en dichas venas sea el contrario al deseado: el flujo normal en sentido al corazón se invierte y por ello aumenta la presión venosa, especialmente en las piernas, provocando síntomas como dolor, picor, sensación de pesadez o hinchazón del tobillo.

En función de su origen, el síndrome varicoso se divide en varices primarias o esenciales, y varices secundarias. En el primer grupo se encuentran aquellas varices que aparecen sin conocerse su causa concreta, siendo las más frecuentes, mientras que las secundarias hacen referencia a las varices que aparecen como consecuencia de un proceso trombótico en el sistema venoso profundo y no suelen requerir tratamiento quirúrgico salvo en situaciones muy concretas.

Sin embargo, más allá de esta diferenciación, el doctor González aclara que “no hay distintos tipos de varices, sino que hay distintos tipos de manifestaciones clínicas de la insuficiencia venosa crónica en base al aumento de la presión venosa en los distintos escalones de la red venosa”.

Clasificación CEAP

Teniendo esto en cuenta, la clasificación más usada es la CEAP, una escala diseñada en 1994 para estandarizar la clasificación de las diferentes manifestaciones varicosas en base a distintos parámetros y conceptos médicos. “Se divide en siete grados o clases clínicas que van desde la clase cero (C0) hasta la clase seis (C6)”, explica el especialista de Quirónsalud Cáceres.

“En la C0 se situarían aquellos cuadros donde hay síntomas pero no evidencia de patología venosa, mientras que en el siguiente nivel (C1) ya estarían clasificadas las llamadas telangiectasias o arañas vasculares, que son la manifestación más leve y frecuente, caracterizadas por ser muy superficiales y presentar un color azulado o rojizo”, detalla. Asimismo, en el nivel C1 también se encontrarían las varices reticulares, que se presentan como pequeñas venas subcutáneas visibles y palpables.

En la C2 están clasificadas las varices tronculares, que son dilataciones de los troncos venosos superficiales principales y/o sus colaterales, por lo que son muchos más visibles y palpables, de varios centímetros de diámetro. Si estas venas varicosas presentan edema ya se clasificarían como C3, “la clase clínica a partir de la cual ya se indica la intervención quirúrgica”, apunta el doctor.

Casos más graves y tratamientos

Los últimos niveles de la escala CEAP están reservados para casos más graves: cambios cutáneos (C4), úlcera venosa cicatrizada (C5) y úlcera venosa activa (C6). “Esta última clase donde los pacientes presentan una úlcera venosa activa es la manifestación más severa de la insuficiencia venosa crónica y afecta a un 1-2% de ese 20% de población adulta que sufre patología varicosa”, recalca Francisco Javier González.

Para todos estos casos, el Hospital Quirónsalud Cáceres cuenta con diversos tratamientos quirúrgicos adaptados a las necesidades de cada persona. La última incorporación se trata del láser endovenoso (LEV), una alternativa a la técnica quirúrgica clásica que es mínimamente invasivo, más seguro para el paciente y con resultados visibles desde el primer momento para poder lucir unas piernas sin varices y dejar atrás esta patología que puede llegar a ser muy molesta para las personas que la sufren.

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