El ‘eslabón perdido’ del coronavirus podría ser un perro salvaje. Así lo asegura un nuevo estudio sobre el origen del Covid-19, que descarta al ya famoso pangolín o a una serpiente como el animal intermedio entre murciélagos y humanos.

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Una de las grandes incógnitas sobre el coronavirus es su origen. Los científicos llevan estudiando cómo pudo pasar el Covid-19 a los humanos, si proviene de los murciélagos. El mercado húmedo de Wuhan, donde se comercializan animales salvajes, ha sido siempre el foco donde han posado sus ojos los expertos. Ahora, un estudio cree que ese ‘eslabón perdido’ pudo ser un perro.

Los datos genómicos ya confirmaron que el primer origen del coronavirus se encuentra en una especie de murciélago de Asia. Pero ahora parecen confirmar que hubo un mamífero de por medio entre este animal y el ser humano. Lo que hizo que el Covid-19 pasara a nuestra especie.

Aunque se ha especulado con que ese animal podría haber sido un pangolín o una serpiente, animales ‘comestibles’ en China, parece que un perro salvaje fue realmente el puente del virus hacia los humanos.

Así lo afirma la investigación del biólogo Xuhua Xia en la universidad de Ottawa. «Creemos que el (…) virus hallado en los murciélagos infectó antes de a nuestra especia a algunos tipos de perro salvaje, colonizó su intestino y allí evolucionó de manera muy rápida hasta lograr una mutación capaz de saltar al ser humano», dice este experto.

En todo momento, la investigación se centra en perros salvajes. Y en ningún caso en los domésticos. Pese a ello, no existe ninguna evidencia de transmisión del Covid-19 entre perros doméstico y humanos.

¿Cómo pasó a los humanos?

El trabajo deja claro que el coronavirus se instaló, probablemente, en el intestino de un perro salvaje. Éste tuvo que comerse a un murciélago infectado para contagiarse también.

Lo que no aclara este trabajo de investigación es cómo pasó el virus a los humanos. ¿Pudo ser por contacto con los excrementos del perro infectado? ¿Por comer la carne de este mamífero? Se desconoce.

Lo cierto es que la costumbre de comer perro en China, algo ya limitado por ley, está lejos de ser tan habitual como parecía. Cuando se produce, además, se realiza a partir de prácticas ganaderas y de crianza específica. Pero contactos accidentes o fuera del circuito legal podría dar explicación a la transmisión del virus.

En cuanto a los animales domésticos, está claro que no son transmisores del Covid-19. Ni siquiera parece que los humanos se lo puedan transmitir. El primer caso reportado, en Hong Kong, es bastante dudoso.

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