EEUU ha puesto en marcha ya el proceso del ‘impeachment’ contra Trump. Pero, ¿qué es, cómo funciona y que consecuencias tendría de salir adelante? La más importante es que podría acabar con la carrera política del presidente americano.

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La demócrata Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU, era la encargada de anunciar que se abre desde este pasado martes una investigación parlamentaria contra el presidente Trump. Un primer paso para activar el proceso de ‘impeachment‘, que puede acabar con la destitución del americano al frente del país.

El proceso de recusación arranca así por “las actuaciones de la presidencia de Trump”. Según Pelosi “han revelado el hecho deshonroso de la traición del presidente a la jura de su cargo, la traición a nuestra seguridad nacional y la traición a la integridad de nuestras elecciones”. “Nadie está por encima de la ley”, aseguró.

La decisión de poner en marcha el ‘impeachment’ llega después del último escándalo político de Trump: su llamada al presidente de Ucrania. Se producía a finales de julio y en ella podría haber presionado a su homólogo ucraniano para que investigara al principal obstáculo para su reelección, Joe Biden. La llamada habría servido, según los medios de EEUU, para buscar información dañina contra Biden.

¿Qué es el ‘impeachment’ y cómo se desarrolla?

La Cámara de Representantes es la que tiene potestad para la votación inicial de cualquier proceso de destitución. Si es aprobado por mayoría simple, el proceso se traslada al Senado. Allí los miembros de la Cámara actúan como fiscales y los senadores, como jurados. Preside el presidente de la Corte Suprema.

Para condenar y destituir a un presidente se necesita el voto a favor de 67 senadores, lo que supone dos tercios del total. Algo difícil si se tiene en cuenta que el Senado es mayoritariamente republicano y no demócrata.

La decisión que adopte el Senado es inamovible. Ni siquiera existe vía judicial para anularla.

El proceso de ‘impeachment’ contra Trump será complicado. Y es que los apoyos no les dan a los demócratas. En el Congreso hay 235 demócratas, 199 republicanos y un independiente. Para sacar adelante la votación no necesitan a los republicanos.

Sin embargo, en el Senado hay 53 senadores republicanos frente a los 45 demócratas y 2 independientes. Al necesitarse 67 votos, al menos 20 republicanos tendrían que votar contra Trump. Además de todos los demócratas y los dos independientes.

En caso de que saliera adelante el ‘impeachment’ y Trump fuera destituido, sería su vicepresidente, Mike Pence, el que ostentaría el cargo lo que resta de mandato. Es decir, hasta el 20 de enero de 2021.

Antecedentes

En EEUU solo ha habidos dos ‘impeachments’ a presidentes. Ambos del Partido Demócrata además. En 1868 a Andrew Johnson y en 1998 a Bill Clinton. Ambos procesos fueron aprobados por la Cámara de Representantes pero fueron rechazados en el Senado.

En 1974 el Congreso inició también los preparativos para recusar a Richard Nixon por el escándalo del Watergate. Pero el presidente se adelantó presentando su dimisión.

En el caso de Johnson, el proceso se inició tras el fin de la Guerra Civil. El Congreso, controlado por un ala radical republicano, aprobó una ley que impedía al presidente demócrata destituir, sin el apoyo del Senado, a cargos públicos designados por la Cámara. Johnson decidió ignorarlo y destituir a su secretario de Guerra, aliado de los republicanos. Se produjeron dos votaciones. En ambas, el Senado se quedó a un solo voto de llevar a cabo el ‘impeachment’.

Por su parte, el proceso contra Clinton se originó en una investigación de un fiscal a una operación inmobiliaria del matrimonio. Aquello derivó en un análisis de la conducta sexual del presidente tras el escándalo de Mónica Lewinsky. Clinton llegó a convertirse en el primer presidente en testificar en defensa propia ante un jurado.

El ‘impeachment’ contra él le acusaba de cometer perjurio y obstrucción a la justicia por ocultar su aventura sexual con la entonces becaria de la Casa Blanca. El Senado rechazó la destitución de Clinton en febrero de 1999.

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