A India se le auguraba un futuro económico de primer nivel, pero la falta de agua empezó a mermar sus posibilidades. Ahora, lo más grave es que la sequía afecta gravemente a la población.

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Es el segundo país más poblado del mundo y se está quedando sin agua. Más de cien millones de personas se enfrentan a una crisis hídrica sin precedentes, ya que se espera que muchas grandes ciudades se queden sin agua subterránea el año próximo, según un informe del grupo de estudios gubernamental NITI Aayog (Institución Nacional para la Transformación de la India). Porque a la falta de agua que lleva años preocupando a las autoridades del país ha venido a sumarse este año un retraso en las tradicionales lluvias del monzón provocado por una ola de calor que está dejando elevado número de víctimas. Se calcula que cerca de 200.000 personas mueren cada año debido al acceso inadecuado al agua potable y que 600 millones sufren un estrés hídrico de alto a extremo.

La escasez de lluvias del monzón no es solo problema de este año. Durante los tres últimos, especialmente en el noroeste del país, su falta ha provocado que se hayan secado por completo pozos y embalses. De los 91 reservorios principales del país, 11 tienen cero por ciento de almacenamiento y la Comisión Central del Agua acaba de revelar que casi dos tercios de los embalses están por debajo de lo normal. Por ciudades, hay un total de 21 grandes poblaciones, entre ellas Nueva Delhi, Bengaluru, y Chennai, que están experimentando un rápido descenso de los niveles de los acuíferos. Esto supone, además, un riesgo importante para la seguridad alimentaria, sin que, para muchos, el gobierno del país haya puesto en marcha medidas realmente eficaces en relación a los llamados cuerpos de agua, como lagos, estanques y tanques, fundamentales para recargar de agua el subsuelo.

El primer ministro, Narendra Modi, creó hace poco el Ministerio Jal Shakti (poder del agua) para supervisar la administración de recursos hídricos y reiteró su promesa de campaña de proveer de agua entubada a todos los hogares rurales para el año 2024. Al mismo tiempo, se ha lanzado un programa de concienciación sobre el urgente ahorro del agua dirigido a una población que, en todo caso, nunca ha tenido fácil el acceso a agua potable. Cientos de miles de habitantes hacen fila todos los días junto a los tanques del gobierno para llenar sus garrafas y los servicios esenciales como hospitales y escuelas ya se están viendo afectados. Según un informe del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), el mundo se está precipitando a una “segregación climática” en la que solo los ricos podrán costear los recursos básicos de cara a sequías letales, hambrunas y olas de calor.

En India, si la situación actual continúa, los analistas advierten de que el país sufrirá una pérdida del seis por ciento en el Producto Interno Bruto para el año 2050. Además, la administración tendría que enfrentar toda una serie de graves problemas relacionados con la sequía como las malas condiciones sanitarias e incluso conflictos regionales por el acceso al agua, que ya han comenzado a producirse. Porque los años de urbanización rápida con poca planificación de la infraestructura han provocado que las ciudades estén mal preparadas para lidiar con la presión de la población adicional. Desde hace mucho, el suministro de ciudades como Bangalore e Hyderabad se ha secado, lo que significa que millones de personas tienen que depender de las citadas pipas gubernamentales de emergencia. Y, por supuesto, ya operan las “mafias del agua” que deciden quién recibe el agua y a qué precio. En Chennai, por ejemplo, hay un edificio de en el barrio de Kilpauk que paga casi 15,000 rupias al día por tres tanques de agua de 24.000 litros. El agua es, por tanto, un recurso precioso e inaccesible para las familias de escasos recursos, lo que se traduce en que la brecha de la riqueza se hace aún más profunda tanto en el campo como en la ciudad, donde los precios del agua y los alimentos subirán. Y en las zonas rurales se espera que muchas niñas se vean obligadas a dejar la escuela ya que son ellas quienes, tradicionalmente, tienen la tarea de buscar agua.

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