La ciudad de Lisboa vuelve, en gran parte, al confinamiento. Portugal deja así de ser el país modélico. Ese al que todos señalaban en Europa como ejemplo de control del Covid-19. En apenas un par de semanas, ha pasado de ser un espejo en el que mirarse al segundo país con más contagios por habitante.

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Hasta 19 barrios de Lisboa, -freguesías- han tenido que volver al confinamiento esta semana. La mayoría de ellos en el área metropolitana de la capital portuguesa. Los contagios no dan tregua en la ciudad, aunque las autoridades aseguran que no están descontrolados. Pero, ¿qué errores ha cometido Portugal para pasar de país modélico al segundo con más positivos por habitante?

Ni los propios expertos se explican este gran incremento de contagios. Sobre la mesa, varias circunstancias que estarían influyendo en el crecimiento de los casos. Por un lado, los achacan a la sobrecarga de los transportes públicos. Ahí es imposible mantener la distancia interpersonal. Otros consideran que es el inicio de una segunda ola de contagios. Y hay quien cree que se debe a un aumento en los test de diagnósticos.

EL Gobierno luso es de la opinión de que cuanto más test, más casos pueden aparecer. Portugal es el sexto país de la UE en número de pruebas a sus habitantes. Una teoría que ya se ha escuchado en otros países, como EEUU, donde Trump aseguraba hace unos días que la solución era no realizar tantos test.

Sin embargo, los expertos no están de acuerdo. «Los test no crean casos», aseguran. Aunque sí reconocen que cuantas más pruebas se hagan, más posibilidades hay de dar con positivos.

Tampoco tiene mucha consistencia la hipótesis de una segunda oleada. Y, en cualquier caso, lo que sí niegan es que haya descontrol en Lisboa. Pese a que uno de los hospitales de la ciudad está ya al 87% de su capacidad, dicen tajantes que está todo controlado. Mientras tanto, los sanitarios piden conciencia social. Y aunque hay menos casos letales, están ingresando a pacientes más jóvenes.

Confinamiento

Independientemente de las razones del aumento de casos, lo cierto es que Lisboa vuelve al confinamiento. Y Portugal deja de ser ejemplo.

El nuevo encierro afecta a unas 700.000 personas, que sólo podrán salir de casa para trabajar y para comprar en las farmacias o supermercados. Y no se podrán hacer reuniones de más de cinco personas.

Los primeros brotes de contagios surgieron en la periferia de la ciudad. Pero la situación preocupa a toda la ciudad, que aglutina ya el 70% de los nuevos contagios diarios. El ritmo de nuevos casos ha llevado al país a ser el segundo de la UE con el ratio más alto de positivos por cada 100.000 habitantes. Sólo le supera Suecia, donde ni si quiera han vivido un confinamiento como tal.

Los residentes de los barrios más afectados estarán en cuarentena estricta. Los del área llamada de «contingencia» no podrán reunirse en grupo de más de 10 personas y los establecimientos cerrarán a las 20:00 horas, excepto los restaurantes. El resto de Portugal vivirá en un estado de alerta bajo. No se podrán reunir más de 20 personas ni beber en la calle.

Se busca, sobre todo, evitar las fiestas masivas de los jóvenes, como la de del pasado fin de semana en una playa a las afueras de Lisboa. De otra fiesta ilegal en el Algarve han surgido ya más de 100 casos.

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