De acuerdo con el reciente informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, la cifra de matrimonios infantiles de ambos sexos es de 765 millones, de los que aproximadamente 115 millones corresponderían a varones. Sin embargo, el número anual de niñas de menos de 18 años supera los 15 millones y se estima que crezca a 16,5 millones en 2030 y a 18 millones en 2050.

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Con estas cifras, sigue quedando patente que las bodas en las que uno o ambos contrayentes son menores de edad afectan, sobre todo, a las niñas pero, en los últimos tiempos, las organizaciones de protección de la infancia alertan de que los niños también se ven abocados a este tipo de matrimonios. También, por supuesto, con consecuencias para ellos, aunque sean de distinta índole por las evidentes diferencias biológicas y sociales que existen entre ambos sexos. De lo que las autoras del citado informe, Colleen Murray Gastón, Christina Misunas y Claudia Cappa, no tienen duda es que se trata siempre de una violación de los derechos de los menores con independencia de su género. 

Los niños novios se ven forzados, en ocasiones a muy temprana edad, a asumir responsabilidades propias de adultos para las cuales no están preparados, como una paternidad temprana o la imposibilidad del acceso a la educación y oportunidades de carrera profesional. Porque en la mayoría de los casos lo primero que se espera de ellos es que mantengan económicamente un hogar. En su caso, la obligación de contraer matrimonio no supone, como sí ocurre en gran medida con las niñas, que lo hagan con mujeres de mayor edad. El estudio presentado por Unicef asegura que este fenómeno ocurre especialmente en países de África, América Latina y el Caribe, seguidos de las naciones del este de Asia-Pacífico, mientras que en Oriente Medio se trata de una situación poco frecuente.

Por Estados, la lista de este tipo de bodas se encuentra encabezada por la República Centroafricana (27,9%), Nicaragua (19,4%) y Madagascar (12,9%). Siete de los veinte países donde mayor número de bodas infantiles, también conocidas como precoces, son latinoamericanos ya que a Nicaragua le siguen Honduras, Cuba, Guatemala, Bolivia, República Dominicana y Colombia. La falta de una formación adecuada es uno de los factores que el estudio señala como determinantes, junto a la pobreza, para que se celebren estos matrimonios, sin olvidar tampoco que se trata de una “institución” o costumbre que está muy arraigada en algunas culturas. Y la consecuencia de esto último supone, por una parte, que hay lugares donde no se considera un problema y, por otra, que la tarea de averiguar, con datos fidedignos, si se trata de matrimonios forzados o voluntarios resulta claramente imposible. Y aunque la cultura, la formación y la pobreza sean factores importantes, no puede perderse de vista que hay países como Estados Unidos donde la tasa de matrimonios infantiles sorprende por su elevado número. De acuerdo con los datos publicados por el programa de investigación Frontline de la cadena PBS, entre los años 2000 y 2015 al menos 207.468 menores de edad contrajeron matrimonio: el 87% eran mujeres y el 99% tenía entre 15 y 17 años.

Aunque la mayoría de edad o de consentimiento para el matrimonio varía dependiendo del país o la región, en el mundo existen 700 millones de mujeres que contrajeron matrimonio antes de cumplir 18 años, según los datos de Unicef. Cifras alarmantes que se traducen en que una de cada tres o más niñas se casó o comenzó una unión marital antes de los 15 años. Y en el caso de niñas, en términos de números totales, el primer país de la lista es India, con 26,6 millones que contraen matrimonio en las conocidas como “bodas infantiles en masa”. Brasil y México también se sitúan en los primeros puestos con 2,9 millones y 1,2 millones respectivamente. Si bien el problema no es tan grave como en África o Asia, Latinoamérica no se queda fuera de las cifras. En la región de América Latina y el Caribe, 24% de las mujeres que actualmente tienen entre 20 y 24 años se casaron antes de cumplir 18. En México, por ejemplo, un 6% de los adolescentes hombres están actualmente casados o en unión, mientras la cifra se eleva al 10% en el caso de las mujeres, según las cifras. En El Salvador esta última cifra representa el 21% del total de las adolescentes, mientras que en Cuba, el 16% y en Colombia el 14%.

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