El caso Iguala será reabierto. Así lo ha prometido el presidente mexicano, López Obrador, que quiere esclarecer qué pasó exactamente en este punto del país, donde en 2014 desaparecieron 43 estudiantes.

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López Obrador se reunía con familiares de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala en 2014. En el cuarto aniversario de la tragedia, el presidente electo mexicano prometía reabrir el caso y encargar una nueva investigación para enterrar “la verdad histórica” de Peña Nieto.

La tragedia está aún plagada de dudas e incertidumbres cuatro años después. El presidente saliente, Peña Nieto, ha querido enterrar este caso con una historia que no ha convencido ni a los familiares, ni a la ONU ni al grupo de investigadores independientes.

Por su parte, López Obrador ha prometido la creación de una Comisión de la Verdad y la Justicia. Se reabrirá así el caso para investigar qué pasó en Iguala en 2014. Algo que los familiares llevaban desde entonces reclamando.

La llamada “verdad histórica” que defiende Peña Nieto asegura que los estudiantes fueron incinerados en el basurero de Cocula. Sus restos fueron tirados después al río San Juan. Los responsables de ello habrían sido miembros del cártel Guerreros Unidos en coordinación con la policía y políticos locales. Sin embargo, pocos creen esta versión.

Desaparición forzada

Con una explicación oficial poco creíble, el mundo entero sigue preguntándose qué pasó en Iguala. A grandes rasgos, se trata de una serie de episodios de violencia ocurridos en la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014.

La policía municipal y estatal de la localidad persiguió a estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa. Los hechos se saldaron con al menos 9 muertos, 43 estudiantes desaparecidos y 27 heridos.

El secuestro de varios autobuses por parte de los estudiantes para sus traslados y las movilizaciones, los enfrentaron a la policía en los días previos.

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