El juez ha procesado y pide cárcel para Cristina Fernández de Kirchner. Lo que muchos se preguntan ahora es cuántos años podría ir presa. Y es que han pedido prisión preventiva por soborno.

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Era lo que se esperaba pero no por ello ha dejado de sorprender a más de uno. El juez federal argentino, Claudio Bonadío, ha procesado a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner por soborno. El magistrado la considera jefa de una asociación ilícita destinada a exigir y cobrar a empresarios vinculados con obras públicas. Pero, ¿cuántos años podría ir presa?

Según el proceso, se han probado con 22 hechos delictivos. Por ello, y observando el Código Penal, la condena podría ir desde los 5 a los 10 años de cárcel. Y no podría librarse de ella, así que la pena es de cumplimiento efectiva. En caso, eso sí, de ser condenada.

A la condena de cárcel, el juez ha dictado para Kirchner un embargo multimillonario, de más de 100 millones de euros. A pesar de todo, lo que no solicitará será su desafuero hasta que la resolución sea ratificada por la Cámara Federal.

Aunque es ya el sexto procesamiento contra Cristina Fernández, es el que más posibilidades tiene de poner a la sombra a la expresidenta argentina. El juez procede en el marco de los llamados ‘Cuadernos de la corrupción’. 

La jefa de la red

El juez considera que Kirchner se hizo con las riendas de la organización criminal a la muerte de su marido. Se refiere explícitamente a ella como la “jefa de una asociación ilícita” y la considera responsable de 22 hechos y cohecho pasivo en otros cinco casos.

Bonadío describe la red como “una maquinaria que le sacaba, con procedimientos amañados, dinero al Estado Nacional en detrimento de la educación, la salud, los jubilados, la seguridad”. Mientras tanto, dejaba “al pueblo más humilde sin cloacas, sin agua corriente, sin servicios, sin transporte seguro, etc, etc, etc”.

En el procesamiento, se añade que “todo esto se hizo para distribuir coimas a funcionarios corruptos”. Y que todos ellos actuaron por simple “avaricia y codicia”. A los empresarios tampoco les perdona haberse llenado los bolsillos “mediante su participación en licitaciones o concesiones, sosteniendo a posterior un discurso acomodaticio y cobarde”.

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