Diez años después del Brexit, el primer ministro británico Andy Burnham ha puesto sobre la mesa la posibilidad de reincorporar al Reino Unido a la Unión Europea. En una entrevista a la BBC, el dirigente laborista ha reconocido que no descarta «ir hasta el final» y revertir por completo la salida del bloque comunitario, abriendo así el debate más ambicioso sobre la relación entre Londres y Bruselas desde el referéndum de 2016.
«Podríamos quedarnos como estamos. Sin duda, es una opción, si la gente cree que este es el lugar adecuado para quedarse», ha declarado Burnham. «Podríamos analizar lo que el exministro de Finanzas conservador George Osborne ha dicho sobre una unión aduanera, lo que los Liberaldemócratas dijeron en su conferencia sobre el mercado único, o podríamos ir hasta el final», ha añadido, subrayando que cada opción debe evaluarse en función de «lo que es factible» y de sus ventajas e inconvenientes.
Estas declaraciones llegan un día después de que Burnham anunciara en la Conferencia del Partido Laborista, celebrada en Liverpool, que aprovecharía la cumbre Reino Unido-UE de noviembre para esbozar opciones que permitan impulsar la relación a largo plazo entre ambas partes.
Burnham, el primer ministro que quiere deshacer el Brexit
Burnham, quien relevó a Keir Starmer en julio, ha expresado en varias ocasiones su convicción de que el Brexit «ha hecho más daño que bien». Su visión conecta con la de una mayoría de ciudadanos: según una encuesta de YouGov realizada en junio, el 55% de los votantes británicos apoya la reincorporación a la UE frente al 34% que se opone. Pese a ello, el primer ministro ha descartado convocar un nuevo referéndum al considerar que generaría nuevas divisiones en el país.
El contexto internacional empuja en la misma dirección. La amenaza de un conflicto a gran escala en Europa y la política exterior del presidente estadounidense Donald Trump —que presiona a los aliados europeos para que asuman el coste de su propia defensa y utiliza los aranceles como palanca comercial— están reconfigurando alianzas y acelerando el debate sobre la integración.
La defensa, el otro frente que acerca a Londres a Bruselas
En este escenario, el Reino Unido ha intentado sin éxito sumarse a programas europeos colectivos de inversión en defensa y presiona a Bruselas para que lo integre en un esquema más amplio de fabricación industrial made in Europe. La combinación de esa presión geopolítica con el giro de Burnham hacia posiciones más pro-europeas dibuja un momento inédito en la relación entre Londres y la UE, aunque el camino hacia cualquier forma de reincorporación sigue siendo largo y políticamente complejo.