La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, ha iniciado una visita oficial a Groenlandia con el objetivo de mostrar una imagen de unidad entre Copenhague y Nuuk en un momento marcado por la tensión geopolítica. En un gesto simbólico, Frederiksen fue recibida en la histórica casa amarilla de Hans Egede, en la capital groenlandesa, donde fue acompañada por el primer ministro saliente, Mute B. Egede, y el recién elegido Jens-Frederik Nielsen. Este último evitó realizar declaraciones más allá de expresar su intención de mantener relaciones estrechas con Dinamarca y de aplazar cualquier proceso hacia la independencia a largo plazo.
«Debemos permanecer unidos en este momento tan difícil para la isla, que también lo es para nosotros y para Europa», afirmó Frederiksen, quien subrayó la necesidad de “reunirse para tratar la situación de política exterior y de seguridad” ante la creciente presión de Estados Unidos. En ese contexto, la primera ministra reiteró que “Groenlandia pertenece a Groenlandia” y se comprometió a mantener una “asociación basada en el respeto mutuo”.
La visita tiene lugar tras la publicación de un artículo en The Washington Post que planteaba el interés económico y estratégico de EE. UU. por la isla. Incluso, durante la rueda de prensa, algunos periodistas estadounidenses preguntaron por el supuesto valor de Groenlandia en dólares.
Inversión en Defensa
En paralelo al viaje, el Gobierno danés ha anunciado una inversión en Defensa de más de 160 millones de euros para adquirir armamento adicional, incluyendo sistemas de drones y ametralladoras. Además, se han confirmado planes para ampliar la flota naval con nuevas embarcaciones destinadas tanto a la Armada como al medio ambiente marino.
Por su parte, el ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, ha propuesto a Washington discutir un posible nuevo despliegue militar estadounidense en Groenlandia, amparado en el acuerdo de defensa bilateral firmado en 1951. Este acercamiento, respaldado incluso por partidos inicialmente reticentes como el Socialistisk Folkeparti, busca reforzar la seguridad nacional y contener la ambició geopolítica del presidente Donald Trump, quien en el pasado expresó su interés por adquirir el territorio de Groenlandia.
Mientras tanto, Frederiksen ha mantenido conversaciones con las principales autoridades groenlandesas, sin ofrecer declaraciones tras el encuentro. Aunque algunas figuras políticas como Vivian Motzfeldt han cuestionado el momento elegido para la visita, fuentes diplomáticas subrayan que la presión internacional ha obligado a cerrar filas internamente.
