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Flávio Bolsonaro destrona a Lula en la primera vuelta y se perfila como favorito en el balotaje

Flávio Bolsonaro se impone a Lula da Silva en la primera vuelta con un 47,03 % y ambos se medirán en una segunda vuelta que el 25 de octubre decidirá el rumbo de Brasil

Flavio Bolsonaro, durante la campaña electoral. Foto: ©Flavio Bolsonaro/ Oficial.

Flávio Bolsonaro ha dado la sorpresa en las urnas brasileñas. El senador conservador se impuso con un 47,03 % de los votos frente al 45,16 % de Lula da Silva y ambos disputarán la segunda vuelta el próximo 25 de octubre. Las encuestas previas apuntaban a un duelo muy ajustado, pero el resultado confirma el empuje de la derecha en un país clave para el equilibrio político de América Latina.

El primogénito de Jair Bolsonaro sumó más de 56 millones de papeletas, unos 2,3 millones más que el actual mandatario y alrededor de cinco millones más que su padre en la primera vuelta de 2022. Estuvo incluso a punto de cerrar la contienda sin necesidad de balotaje, aunque perdió fuelle cuando se contabilizaron los votos del noreste, bastión histórico de la izquierda brasileña. La abstención alcanzó el 21 % en un país donde el voto es obligatorio.

Un Lula que pierde terreno

Para el veterano dirigente del Partido de los Trabajadores, el resultado sabe a advertencia. Lula empeora el 48,4 % que logró en la primera vuelta de 2022 y no alcanza el colchón de cuatro puntos que, según fuentes de su campaña, necesitaba para afrontar el balotaje con tranquilidad. A sus 80 años busca un cuarto mandato no consecutivo, apoyado en un crecimiento superior al 2 %, un desempleo en mínimos y una masa salarial en ascenso.

En la recta final anunció un aumento del 15 % en el principal programa de ayuda social y la prohibición de las apuestas deportivas y los casinos en línea. Sin embargo, el elevado coste de la vida y el endeudamiento récord de las familias siguen pesando en el ánimo del electorado.

Mano dura contra el narcotráfico y un guiño desde Israel

Flávio Bolsonaro, designado candidato a dedo por su padre, ha construido su campaña sobre la promesa de una guerra frontal contra el crimen organizado y un fuerte recorte del gasto público y los impuestos. Su padre cumple prisión domiciliaria tras ser condenado a 27 años por liderar una trama golpista después de perder las elecciones de 2022. La campaña ha transcurrido además entre escándalos de corrupción que han alcanzado a varios jueces del Supremo, al propio Flávio y al entorno de Lula, así como entre denuncias del PT sobre intentos de injerencia de Estados Unidos.

La dimensión internacional no tardó en aparecer. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, felicitó a su «amigo» brasileño y expresó su deseo de «restablecer la extraordinaria amistad entre Israel y Brasil». El ministro de Exteriores, Gideon Saar, le deseó la victoria en la «etapa final decisiva». Las relaciones entre ambos países son mínimas desde que Israel declaró persona non grata a Lula por calificar de «genocidio» la ofensiva en Gaza, una postura que Brasilia mantiene con una condena firme de las más de 74.000 muertes palestinas.

Los sondeos anticipaban un empate técnico para el balotaje, y el resultado del domingo inclina ligeramente la balanza hacia Bolsonaro. Las próximas tres semanas medirán si el voto conservador logra consolidarse o si Lula consigue movilizar a un electorado que ya le dio la espalda en parte.

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