Mundo

Jean-Luc Mélenchon marcha con los estudiantes en la quinta jornada de protestas educativas en Francia

Las protestas educativas recobran fuerza en Francia con 161.500 manifestantes y frustran el pronóstico de desinfle del ministro Édouard Geffray, mientras crecen la tensión policial y el respaldo de la izquierda

El candidato presidencial francés Jean-Luc Mélenchon, en las protestas estudiantiles de París. Foto: ©Jean-Luc Mélenchon/ Facebook.

Las protestas educativas han recuperado impulso en Francia en su quinta jornada de movilización. Unas 161.500 personas salieron a la calle este martes, según el Ministerio de Interior, más del doble que las 71.500 del pasado 8 de octubre. El dato desmiente el pronóstico del ministro de Educación, Édouard Geffray, que había hablado de una «disminución de la movilización».

La cifra queda lejos de las 256.000 personas del 6 de octubre, pero basta para frustrar la expectativa del Ejecutivo de un desgaste rápido del movimiento. Los sindicatos convocantes elevan el recuento hasta los 480.000 manifestantes, frente a los 450.000 que contabilizaron el jueves anterior. Como suele ocurrir, las cifras oficiales y las de las organizaciones divergen, pero ambas apuntan en la misma dirección: el pulso sigue vivo.

El dato llama más la atención por el contexto. Los bloqueos en los institutos habían bajado en los últimos días y las vacaciones de Todos los Santos empiezan el viernes, factores que hacían prever una participación menor. Aun así, Geffray anunció por la mañana que unos 200 centros estarían bloqueados. El seguimiento de la huelga docente, en cambio, fue débil: según Educación, un 3,71 % de media.

París concentra el pulso político de la jornada

La capital volvió a ser el principal escenario, con 41.500 manifestantes. Dos marchas, una desde la Plaza de Italia y otra desde el Ayuntamiento, convergieron en la zona de Port-Royal y terminaron juntas en los Inválidos, muy cerca de la Asamblea Nacional, donde arrancaba el debate presupuestario para 2027. La coincidencia de fechas no es menor: el Gobierno afronta la calle y el Parlamento a la vez.

Se sumaron figuras de la izquierda como Jean-Luc Mélenchon y la activista sueca Greta Thunberg, que viajó a París para apoyar a los estudiantes. La presencia de ambos amplifica el eco internacional de la protesta y refuerza el mensaje político de un movimiento que nació como una reacción estudiantil.

Hubo también incidentes: cristales rotos, un coche incendiado y enfrentamientos con la policía, que empleó gas lacrimógeno, pirotecnia y cañones de agua, sobre todo al final del recorrido. Se registraron disturbios en Rennes, donde ardió un liceo, y hubo marchas multitudinarias en Marsella, Lyon y Nantes.

Un diálogo bloqueado y una policía en el punto de mira

La movilización arrancó a finales de septiembre con bloqueos en institutos por el deterioro de las condiciones escolares: profesores ausentes sin sustituir, problemas de mantenimiento y malestar con la plataforma de acceso a la universidad, a la que acusan de segregar al alumnado. El Gobierno recibió a los sindicatos y prometió mejoras, pero Sophie Vénétitay, secretaria general del SNES-FSU, calificó esas medidas de «engaño».

El clima se tensa por la violencia creciente, por las acusaciones del Ejecutivo y la derecha sobre la infiltración de grupos de ultraizquierda y por la dureza policial, que ha dado lugar a 36 investigaciones internas. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, defendió en la Asamblea que «no hay intervención policial cuando las manifestaciones se desarrollan de forma pacífica».

Con las vacaciones a la vista, la duda es si el movimiento conservará esta fuerza o si el Gobierno logrará cerrar el conflicto con concesiones más ambiciosas.

Comentar

Puede interesarte