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Trump se ofrece a reunirse con Putin y Xi en China mientras aparta a Zelenski de la mesa

Donald Trump se declara dispuesto a celebrar una cumbre con Vladímir Putin y Xi Jinping en China, mientras Zelenski rechaza una negociación sin Kiev y Moscú matiza que no hay acuerdo sobre el encuentro

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, camina junto a su homólogo ruso, Vladímir Putin, en Anchorage (Alaska). Foto: ©Casa Blanca/ Oficial.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró el lunes 19 de octubre que está dispuesto a participar en una cumbre con Vladímir Putin y Xi Jinping en China. La declaración alimenta los rumores de un encuentro a tres bandas en las próximas semanas del que quedarían fuera tanto Kiev como sus aliados europeos. "Me reuniría y haría cualquier cosa que pueda para poner fin a la guerra", respondió a los periodistas al salir de la Casa Blanca.

Según The Wall Street Journal, la idea partió del propio Putin, que buscaría cerrar un acuerdo de paz favorable a Moscú y, de paso, un reparto de áreas de influencia entre las grandes potencias. El diario compara la fórmula con la Conferencia de Yalta de 1945. Un alto cargo estadounidense matizó al medio que Trump no ha aceptado asistir, aunque podría mostrarse receptivo.

Un encuentro sin acuerdo, pero con mensaje

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, reconoció que el asunto surgió en la conversación telefónica que Putin y Trump mantuvieron el 9 de octubre. Sin embargo, negó que exista un pacto para celebrar la reunión durante la cumbre de la APEC, prevista en Shenzhen los días 18 y 19 de noviembre. "No se han debatido ni planteado propuestas ni acuerdos de fondo", precisó. Desde Pekín, la portavoz de Exteriores, Mao Ning, dijo no tener información al respecto.

Trump, por su parte, rebajó las expectativas sobre el contenido. Explicó que el eje de la cita sería la desnuclearización y no Ucrania, aunque ante la insistencia de la prensa añadió que haría "todo lo que pueda" para frenar el conflicto. Y dejó la pelota en el tejado chino: "Si el presidente Xi quiere celebrarla, yo estaría dispuesto".

La ambigüedad tiene un valor político evidente. Moscú logra instalar la idea de una negociación entre potencias, Washington evita comprometerse y China se coloca como anfitrión potencial sin dar un solo paso público.

Zelenski, en el centro de la presión

La otra cara de la jornada fue el endurecimiento del discurso contra Volodímir Zelenski. El presidente ucraniano calificó la propuesta de error histórico y acusó a Washington de buscar la capitulación de Ucrania, al limitar supuestamente el intercambio de inteligencia y retrasar el suministro de misiles antibalísticos. Trump respondió que "Zelenski no sabe de qué está hablando" y que "es hora de que alguien más negocie en nombre de Ucrania".

El ministro de Exteriores ucraniano, Andriy Sybiga, fue aún más claro: una reunión trilateral "solo tendría el efecto contrario: animar a Putin a continuar esta guerra". El temor en Kiev crece porque Washington ha aflojado la presión económica sobre Moscú, mientras exige a Ucrania que detenga sus ataques contra la infraestructura petrolera rusa. De la llamada del 9 de octubre salió, además, un polémico acuerdo sobre las exportaciones de diésel ruso.

Mientras se debate sobre mesas y fotografías, la guerra continúa. Zelenski denunció un nuevo bombardeo nocturno con 16 misiles balísticos contra Kiev y su región, además de más de 200 drones lanzados en todo el país. Un recordatorio de que, por ahora, Moscú no muestra ningún gesto de desescalada.

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