Steve Witkoff, enviado especial de Estados Unidos, ha anunciado una nueva ronda de negociaciones técnicas entre Ucrania y Rusia los días 10 y 11 de noviembre en Abu Dabi. El objetivo declarado es avanzar hacia un alto el fuego y sentar las bases de un acuerdo que ponga fin a la guerra, en una cita que llega envuelta en una nueva escalada de violencia sobre el terreno.
La agenda se centrará en los acuerdos de seguridad de posguerra, la desescalada del conflicto, la ayuda humanitaria y los siguientes pasos hacia la paz. Witkoff aseguró en X que Washington quiere aprovechar los avances de los encuentros celebrados en Kiev, Oslo y San Petersburgo para lograr un "acuerdo de paz integral y duradero" que "garantice la seguridad para las generaciones venideras".
Medinski, de nuevo al frente de Moscú
El Kremlin ya ha fijado su baraja. Dmitri Peskov, portavoz de Vladímir Putin, confirmó que el asesor presidencial Vladímir Medinski seguirá siendo el negociador jefe ruso: "En lo que respecta al negociador jefe por parte rusa (…), seguirá siendo mi colega Medinski".
La elección no es neutral. Medinski es un conocido defensor del imperialismo ruso y el responsable de la educación ultranacionalista que hoy se imparte en los colegios del país. Ya encabezó la delegación de Moscú en las dos rondas de Estambul en 2025 y en la última, celebrada hace nueve meses en Ginebra. Mantenerlo apunta a que Rusia no pretende modificar su enfoque negociador.
Antes de Abu Dabi, los negociadores estadounidenses se reunirán esta semana en Bruselas con representantes de Francia, Alemania, el Reino Unido, la Unión Europea y la OTAN. Allí abordarán las garantías de seguridad para Ucrania, la futura arquitectura de seguridad europea y las oportunidades económicas para la reconstrucción del país.
Una escuela, 29 muertos y una respuesta con drones
El contexto de la ronda es el más crudo. Este martes, al menos 29 personas murieron en Komishuvaja, en la región de Zaporiyia, cuando la aviación rusa lanzó una decena de bombas contra una escuela donde la población recibía ayuda humanitaria. Entre los fallecidos hay dos rescatistas y cuatro policías, según el Servicio de Emergencias de Ucrania.
El gobernador regional, Iván Fédorov, explicó que Rusia empleó bombas FAB-3000, de entre 1.200 y 1.400 kilos de explosivo, que se lanzan desde decenas de kilómetros del objetivo. Volodímir Zelenski condenó un ataque "dirigido contra una escuela utilizada para propósitos humanitarios", y su ministro de Exteriores, Andrí Sibiga, reclamó una respuesta internacional firme y habló de "brutalidad rusa" sin límites.
Kiev respondió durante la noche con un ataque de 124 drones contra la refinería Slavneft-Yanos, en Yaroslavl, a 250 kilómetros de Moscú, que dejó daños, un incendio y al menos dos heridos. Además, el alcalde moscovita, Serguéi Sobianin, aseguró que Ucrania lanzó 493 drones contra la capital rusa, de los que 187 fueron neutralizados cerca de la ciudad.
Trump, Putin y la fractura con Kiev
La iniciativa se inscribe en el esfuerzo de Donald Trump por acercar posiciones con Putin, un proceso que ha tensado la relación con Kiev. El presidente estadounidense ha mantenido contactos directos con el líder ruso e impulsado alivios de las sanciones energéticas contra Moscú, mientras su relación con Zelenski se ha deteriorado por las concesiones que debería asumir Ucrania.
El reto para Washington consiste en convertir un calendario de reuniones en resultados verificables. Con Moscú bombardeando objetivos civiles y Kiev golpeando su infraestructura energética, Abu Dabi pondrá a prueba si ambas partes buscan realmente un alto el fuego o solo mejorar su posición sobre el terreno