El primer día sin multas efectivas en Madrid Central ha desatado el caos. Las protestas y los atascos se han multiplicado en el centro de la ciudad, con Greenpeace además cortando la calle Alcalá.

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Las protestas y los atascos han sido los protagonistas del primer día sin Madrid Central. O más bien, sin el primer día sin multas. La polémica moratoria entraba en vigor este lunes a primera hora. El Ayuntamiento acaba así en la práctica con las restricciones al tráfico en el centro de la capital. Una medida que llevaba activa desde el pasado 30 de noviembre. También, desde hace años, en las zonas de Área de Prioridad Residencial de Lavapiés, Huertas, Ópera y Embajadores. 

La falta de multas se ha traducido en un aumento del tráfico en toda la almendra central. Se registraba un 6,5% más de tráfico en la M30, un 5,2% más de vehículos en la zona de Madrid Central, un 8,1% en el exterior de la M30 y un 2% más de atasco en la ciudad. Y eso que este lunes arrancaba el primer periodo de vacaciones de verano.

La calle Mayor o Gran Vía se colapsaban como hacía tiempo no pasaba. Coches de todo tipo volvían al centro de la capital tras no tener que pagar las multas.

Algo que se ha traducido en un aumento de los niveles de contaminación. Así lo reflejaba la estación de medición de la plaza del Carmen, la única en el interior de Madrid. “Los valores de contaminación están disparados. No se pueden hacer grandes comparativas de los valores de unas cuantas horas, pero esta mañana se han superado los 40 microgramos por metro cúbico, el límite legal, algo que prácticamente no ha ocurrido en el último trimestre”, ha explicado Juan Bárcena, portavoz de Ecologistas en Acción. “Es como si dicen que no se va a multar a quien incumpla los límites de velocidad, la gente no lo respetaría. Ninguna normativa que establece limitaciones se hace sin sanciones. Por eso creemos que vamos a volver a los valores anteriores a Madrid Central”, se ha quejado.

Greenpeace corta Alcalá

La decisión, tomada por el Ayuntamiento de PP y Ciudadanos, ha hecho que un grupo de 17 activistas de Greenpeace haya cortado la calle Alcalá, justo al lado de Cibeles. Algunos de ellos han permanecido encadenados en mitad de la calle más de una hora. Todos han sido identificados por la policía.

La protesta ha provocado aún más caos de tráfico. Pero ha sido agradecida por ciclistas y muchos peatones. Aunque el objetivo de Greenpeace era permanecer ahí hasta que el alcalde, Martínez-Almeida, se reuniera con la Plataforma en Defensa de Madrid Central, tras una hora han sido desalojados.

El alcalde ha criticado la acción de los ecologistas, asegurando que han causado “más contaminación” y retenciones. “Hay que reconocer que es envidiable el tiempo libre del que disponen para poder hacer estas acciones. Nosotros, como tenemos que trabajar, como tenemos que sacar los asuntos que afectan a los ciudadanos, pues no tenemos el tiempo libre para sentarnos ahí encadenados”, ha dicho irónico.

Está previsto que el PSOE y algunas ONG denuncien la iniciativa del nuevo Ayuntamiento. Además, este pasado sábado, ya hubo una gran protesta por dejar sin efecto Madrid Central. Pepu Hernández ha señalado que la moratoria de multas supone una “reversión” porque “si se levantan las sanciones se levanta la medida”. Y “si se levanta la medida por supuesto es una reversión”, ha dicho.

Piquetes informativos

Entre las protestas, también, las de las asociaciones de vecinos. A partir de las 10:00 horas se han colocado en las distintas entradas a Madrid Central para realizar piquetes informativos.

En Atocha, algunos sujetaban un cartel que rezaba “Madrid Central funciona”, para recordar que la zona de bajas emisiones sigue en vigor, con o sin multas. Y animaban a los ciudadanos a utilizar el transporte público y evitar ir con el coche al centro.

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