Barcelona parece una ciudad sin ley. La capital catalana se ha convertido en la urbe más insegura de España, según el sindicato español de policía. Se cometen 26 delitos a la hora y ya se han registrado 7 homicidios en 40 días.

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Solo en el mes de julio, se han registrado 5 homicidios en Barcelona. De hecho, se ha batido el récord anual de crímenes en la ciudad. En lo que va de agosto, ya se han contabilizado otros dos. En total, 14 asesinatos en lo que va de año y 635 delitos, lo que supone 26 a la hora. Con ello, Barcelona parece ciudad sin ley, siendo ya la más insegura de España y una de las más inseguras de Europa.

La propia policía ha asegurado que la ciudad está fuera de control. Los cuerpos policiales bien sobreviven precariamente o bien son víctimas de la gestión del Gobierno de Colau. El aumento de delitos, de hecho, ha sido mucho más alto que en cualquier otra ciudad española.

El último homicidio, de momento, es el registrado este pasado lunes por la mañana. El cuerpo de una mujer sueca aparecía desnudo y bajo un remolque en un polígono industrial. Tenía evidentes signos de violencia.

Más delitos diarios

Los delitos menores diarios han proliferado en Barcelona de forma descontrolada. Concretamente, un 9% más que el año pasado. Especialmente habituales son los hurtos a turistas y los robos con fuerza. La media es de 26 delitos menores a la hora.
Además, el barrio del Raval registra peleas a puñaladas casi todas las noches. Y los manteros de la Plaza Cataluña han protagonizado numerosos incidentes.
Según el portavoz del sindicato policial SPL-CME, José Antonio Núñez, el incremento se debe a que el gobierno de Colau “ha querido sustituir la seguridad tradicional por una especie de experimento sociológico”. Se refiere así al haber “quitado policías de las calles” para inventarse “la figura del agente cívico, que no puede detener ni identificar”. “Como mucho pueden llamar la atención”, ha dicho.
“El objetivo es, a priori, dar la imagen de que no es necesaria la ‘policía represiva’ como ellos lo llaman en las calles. Pero esa especie de experimento les ha explotado en las manos”, remataba.
Además, muchas de las competencias se han trasladado a los Mossos. Un cuerpo que, ahora mismo, está en cuadro. Se estima que faltan 1.800 agentes para cumplir los ratios. Y la Guardia Urbana ha sido relegada a otras funciones.
Tal es la inseguridad que notan los ciudadanos, que las asociaciones de comerciantes han comenzado a organizarse. Han contratado a serenos y agentes de seguridad privada. También se han formado patrullas ciudadanas. Conocidas son, sobre todo, las que pretenden acabar con los carteristas en el metro de Barcelona.
Unos grupos que han suscitado gran polémica porque están al filo de la ley. Tanto es así que la alcaldesa Colau las persigue.
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