Ada Colau está en un aprieto. Tras las municipales, las bases se han dividido entre quienes apuestan por pactar con ERC y quienes apuestan por el PSC. Sin una opción clara, esperan una propuesta de la dirección de la formación.

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Eso sí, hacia un lado o hacia otro y no la opción que Colau quería al principio. La todavía alcaldesa defiende un tripartito con ERC y PSC. Pero los vetos cruzados hacen imposible el acuerdo de Gobierno.

Las alternativas pasan por pactar con ERC y perder la alcaldía. O contar con el apoyo del PSC y de Manuel Valls, que se ofreció para impedir que los independentistas pudieran llegar al Ayuntamiento. Mientras tanto, las bases están divididas, a la espera de que Colau presente un acuerdo para votar.

Sin duda, Colau está en una encrucijada. Hay quien considera que estará muerta políticamente (y el partido también) si no es alcaldesa de nuevo. También que lo estará si acepta los votos de Valls. Y, por supuesto, si confía en ERC.

La dirección ha convocado para este viernes 7 de junio un plenario. A ella se espera que Colau acuda con propuestas concretas. Son muchos los que piden que se posicione. Algo que no hizo al romper con el PSC después de que éstos apoyaran la aplicación del artículo 155 en Cataluña.

Cuatro escenarios

Las asambleas de distrito del partido echan humo estos días. No se recuerda tanta participación desde que naciera la formación hace ya cinco años. En resumen, barajan cuatro escenarios diferentes, con sus pros y sus contras, que están llevando a Colau a un gran dilema.

El primero de ellos es el que defiende la propia Colau. Un tripartito entre su formación, ERC y PSC. Entre los tres sumarían 28 de los 41 concejales del Ayuntamiento de Barcelona. Es la opción más difícil, pues existen vetos entre los partidos.

El escenario número dos sería gobernar únicamente con ERC. Sumarían 20 ediles, mayoría para aprobar fácil algunas propuestas. Los contras, sin embargo, son muchos más. Podría replicarse la parálisis de la Generalitat. Maragall tensionaría con la cuestión independentistas. La número dos de ERC es Elisenda Alamany, considerada una tránsfuga de los comunes. Y también pesa que los republicanos bloquearon algunos proyectos en la anterior legislatura.

El tercer escenario sería el de pactar con el PSC y aceptar los votos de Valls para la investidura. Algunos consideran al francés como “el candidato de las élites” y por ello lo rechazan. Y además desconfían de que el apoyo sea a cambio de nada.

Más apoyos recibe un Gobierno con el PSC. Sus defensores entienden que los votos de Valls son el mal menor. Y que PSC y comunes ya se conocen y la alianza entre ellos funcionó durante año y medio.

Por último, Colau podría pasar a la oposición. Una situación que muchos no creen que vaya a darse. Y que, por supuesto, sería probablemente la peor de las opciones para la alcaldesa. Aunque algunos lo ven como una oportunidad para demostrar lo difícil que es gobernar en minoría. Y hasta se plantean una moción de confianza en un par de años.

Las bases también han sugerido pactar con ERC pero repartiéndose la alcaldía. Dos años para Maragall y dos para Colau. Aunque no parece una alternativa muy funcional.

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