El brote de Lérida amenaza ya con saturar a la precaria sanidad de la zona, casi sin refuerzos pese al aumento de contagios. Tanto es así que la Generalitat ya piensa en enviar a pacientes a otros hospitales de la comunidad.

La falta de recursos humanos y técnicos está haciendo mella en el rebrote de Lérida. El rastreo de contactos, clave para frenar los contagios, no se está completando y los refuerzos prometidos prácticamente no han llegado. Todo ello amenaza ya con saturar la precaria sanidad de la zona. Tanto es así que la Generalitat ya piensa en llevar a pacientes a otros hospitales de la comunidad.

El rebrote de Lérida pone de nuevo contra las cuerdas al sistema sanitario, que ha vuelto a implantar medidas como doblar plantas o reclutar voluntarios en otras zonas de Cataluña. Incluso, han instalado un hospital de campaña, algo que no se veía desde el pico de la epidemia.

El gerente del Instituto Catalán de la Salud en Lérida, Ramón Sentís, asegura que la red sanitaria comienza de nuevo «a estar muy tensionada». El hospital de Arnau de Vilanova, por ejemplo, destina ya dos plantas a pacientes con Covid-19. A la falta de espacio, además, se une la de personal.

Por eso, la Generalitat está estudiando ya fórmulas para reforzar plantillas en los hospitales de Lérida y para derivar a pacientes a otros centros de la comunidad.

Aunque el brote está activo desde hace tres semanas, no ha sido hasta ahora que han llegado refuerzos al equipo de vigilancia. Compuesto por nueve personas, -cuatro de ellas epidemiólogos-, se ha reforzado con dos administrativos, dos médicos residentes, un estudiante de medicina y un informático. Desde la Generalitat aseguran que alcanzarán los 25 trabajadores en los próximos días.

Presión sanitaria

La presión sanitaria roza ya los límites. Comenzó en atención primaria hace ya dos semanas, según el sindicato Metges de Catalunya. Como ejemplo, señalaban que las urgencias habían recibido a unas 500 personas en el fin de semana. Lo normal es atender a un centenar.

El rebrote ha provocado ya un incremento de los ingresos en los hospitales. Hasta 68 pacientes. De ellos, ocho están la UCI. El Arnau de Vilanova es el que más preocupa. Y es que si pasado viernes tenía 27 pacientes con Covid, este martes el número era ya de 44. Un ritmo demasiado alto para hacerle frente.

Los sanitarios se quejan ya de la falta de medidas de prevención ante la llegada de los temporeros. Sobre todo, por las condiciones de precariedad en la que viven.

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