Pablo Casado ha tachado de «tomadura de pelo» la gestión del Gobierno en la crisis del Covid-19 y vaticina ya el fin de la legislatura porque Sánchez «va como pollo sin cabeza cambiando de socios y estrategia».

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Duro en su discurso contra Pedro Sánchez, Pablo Casado ha insistido en que su partido no apoyará una quinta prórroga del estado de alarma, como tampoco lo hicieron con la cuarta. Sin embargo, como hace quince días, tampoco ha detallado si votarán en contra o se abstendrán, facilitando algo más la aprobación. Además, vaticina ya el fin de la legislatura porque Sánchez «va como pollo sin cabeza cambiando de socios y estrategia».

«Usted no sabe lo que nos pasa, y eso es lo que nos pasa». Así ha resumido Casado la gestión de Sánchez en la crisis del Covid-19. Una gestión que ha tachado de «tomadura de pelo» y «astracanada». Plagada, ha dicho, de «medidas equivocadas y mentiras».

El balance de Casado sobre estas diez semanas de pandemia es claro: desastre total. «La reclusión de los españoles es brutal y no puede ser una medida ilimitada. Su plan ha sido un fracaso», ha dicho.

Y le ha recordado que «la mejor manera de avanzar es hacerlo todos a la vez, no quedándonos todos parados».

Por eso, le ha recriminado que haya llevado al Congreso de nuevo «su fallido plan A». Ha dado, dice, unas previsiones económicas que «no se las cree nadie» y el resultado será de nuevo «el plan d: deuda, déficit, despilfarro y depresión».

En su duro discurso, Casado ha asegurado que Sánchez «ha convertido la excepcionalidad en una subasta donde le llegan las pujas secesionistas y abertzales». Y le ha recriminado que en esa camino haya acercado a etarras a prisiones del País Vasco. «Nos ha traicionado una vez más. Pierde a borbotones la confianza», le ha dicho.

También ha afeado la «obsesión con Madrid» por la cifra de fallecidos por coronavirus. Sobre todo porque la mayor cifra de muertos por habitantes se da en una comunidad «gobernada por el PSOE».

En su opinión, Sánchez vuelve a «malgastar el tiempo» pidiendo otra prórroga. También ha dudado de que quiera llegar a un acuerdo de Estado y le ha recordado el Pacto Cajal que propone el PP.

Escraches

En su estancia en tribuna, Casado también ha aprovechado para condenar los escraches en domicilios como los del ministro Ábalos o el vicepresidente Iglesias. Aunque ha censurado la «hipocresía de los que los hacían mientras amenazan ahora con hacérselos a los demás desde los resortes del poder».

Y ha afirmado que el problema «no son las caceroladas» sino las colas de comida. Por eso, ha recomendado al Gobierno a volver a los barrios. Allí «muchos vecinos piden oportunidad, no una mordaza ni un subsidio».

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