Cataluña ha pedido ya el pase a la fase 1 para Barcelona y su área metropolitana al considerar que están preparadas para ello. Además, la ciudad permitirá tomar el sol en sus playas, aunque no el baño recreativo.

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El Departamento de Salud de la Generalitat ha propuesto ya al Gobierno que Barcelona y su área metropolitana pasen a la fase 1 el próximo lunes 25 de mayo. Será dos semanas después que la mayoría de territorios en España. La ciudad, además, permitirá tomar el sol en sus playas.

Cataluña pedirá además el pase a la fase 2 Campo de Tarragona, Tierras del Ebro y el Alto Pirineo, zonas que estaban en fase 1 desde el pasado 11 de mayo. Cumpliendo así las dos semanas estipuladas por Sanidad, podrían avanzar a la siguiente etapa. Una semana más permanecerán en fase 1 Gerona, Cataluña central y Lérida.

La propuesta ha sido ya enviada a Sanidad, asegurando que Barcelona está ya preparada para avanzar. Con ello, se podrían reabrir terrazas a la mitad de su aforo, hoteles sin utilizar zonas comunes o celebrar espectáculos con límites de público.

Playas

A su vez, Barcelona ha anunciado que se permitirá tomar el sol en sus playas. Será a partir de este miércoles y siempre y cuando se cumplan las distancias de seguridad y la hora máxima permitida. El baño recreativo, eso sí, sigue prohibido.

Por tanto, los ciudadanos deberán respetar las franjas horarias. Y podrán acudir únicamente los que vivan a menos de un kilómetro de la playa. También se respetarán las limitaciones por grupos de edad y actividad. Por tanto, básicamente, sólo se podrá tomar el sol o pasear.

Permitirá, aseguran, descongestionar la zona del paseo marítimo. A ciertas horas del día, las aglomeraciones son palpables. De hecho, son numerosas las imágenes que se repiten de deportistas y ciudadanos paseando.

Desde el Ayuntamiento se ha pedido «sentido común» y ha recordado que los desplazamientos se podrán hacer en el tiempo destinado a los paseos diarios. Tampoco está permitido el acceso con vehículo privado.

Pese a ello, no contemplan de momento imponer sanciones por no usar mascarilla cuando sea obligatorio. A menos, aseguran, que se trata de «situaciones escandalosas que pudieran favorecer el contagio».

Y es que, en su opinión, el concepto «mantener la distancia» es algo «subjetivo». Por eso, apelan a la responsabilidad individual y colectiva.

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