La organización del Mobile World Congress decidía este pasado miércoles su cancelación definitiva para este año. Aunque aseguraban que volverían en 2021, las consecuencias de esta suspensión son muchas.

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Después de la sangría de bajas por el coronavirus, la organización del Mobile World Congress decidía cancelar el evento. La gran feria tecnológica que acoge Barcelona no se celebrará este 2020 por miedo al contagio. Un desastre para la economía y una lista de consecuencias para la ciudad pero también para la propia feria y para España.

Probablemente, el daño económico sea el más llamativo. Barcelona dejará de ganar los casi 500 millones de euros que generaba el Mobile a la ciudad. La partida más importante, en torno a los 120 millones, iban a parar a hoteles y restauración. Pero también hay pérdidas en locales de ocio, taxis y demás servicios que utilizan los 110.000 visitantes que se esperaban.

A ello hay que sumar no solo lo que se deja de ingresar sino lo que ya se ha llevado gastado. Y es que entre organización, expositores y demás, se calcula que sean entre 500 y 600 millones de euros de gasto. Alrededor de 400 millones va a parar al alquiler de la Fira. Aunque la deuda puede negociarse, hay que pagarla igual. Lo mismo sucede con las empresas que habían alquilado expositores. Un precio que ronda entre los 1.000 y 1.200 euros el metro cuadrado. El Mobile representa un 30% de la facturación de la Fira.

Algo que será difícil de recuperar. Es el tiempo de las aseguradoras y las indemnizaciones.

Una batalla que muchos perderán, ya que decidían de forma voluntaria no acudir al Mobile. Ni la OMS ni el Gobierno de España había lanzado ninguna emergencia sanitaria. Es más, las autoridades apoyaban la celebración del congreso.

Pero no solo Barcelona perderá. Madrid también notará las consecuencias de la cancelación. Muchos de los que acudían al Mobile lo hacían llegando primero a la capital española. Y aunque el impacto económico será muchísimo menor, también se dejará notar.

Lo que sí puede sacar es rédito político. La cancelación es un daño indudable a la marca España pero más aún para la marca Barcelona. La gestión no ha sido capaz de revertir los daños del coronavirus y mantener a las empresas en la feria.

El congreso ya no se celebrará en 2020. Ni puede hacerse en otra ciudad, ya que la organización tiene un contrato con la Ciudad Condal.

Impacto también en el empleo, ya que la feria generaba 13.000 puestos de trabajo temporales. Y en las subvenciones públicas. El Ministerio de Economía aporta cada edición cinco millones de euros. Y, por supuesto, en la venta de entradas, cuyos precios oscilan entre los 799 y los 4.999 euros.

Reclamaciones

Además, la organización del Mobile World Congress se enfrenta a una riada de reclamaciones. Las pérdidas económicas son millonarias y alguien tendrá que pagar. La clave estará en determinar si la cancelación de la feria es o no por causas de fuerza mayor.

De ser así, la organización podría minimizar el pago de elevadas indemnizaciones.

En su comunicado, el Mobile argumentó la cancelación por la “preocupación global” ante el coronavirus. Sin embargo, la OMS desaconsejaba las restricciones al movimiento de personas y mercancías fuera de China. Y en España no se han adoptado medidas excepcionales. De hecho, el ministro de Sanidad reiteraba este pasado miércoles que no existe ninguna razón de salud pública para cancelar la celebración de cualquier evento en nuestro país.

Un argumento que puede jugar en contra del Mobile de llegar las reclamaciones a los tribunales. Éstas pueden llegar desde muchas direcciones. Las empresas pueden reclamar a la organización. Los hoteles, a las empresas que han cancelado sus reservas. Todo dependerá de los contratos firmados.

Quienes no tendrá derecho a reclamar serán las que anunciaron su ausencia antes de la cancelación. Empresas como Amazon, Vodafone, Nokia o BT, que abandonaban de manera voluntaria.

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