El debate de Atresmedia, el segundo y último antes de las elecciones, se saldó en un todos contra todos. Si segundas partes nunca fueron buenas, el enfrentamiento lo demostró este martes, siendo bronco, tenso y crispado.

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La derecha y la izquierda volvieron a enfrentarse. Pero también lo hicieron Sánchez e Iglesias y Casado y Rivera entre sí. El debate de Atresmedia entre los cuatro candidatos presidenciales principales se saldó en un todos contra todos. Tensos, más broncos que el lunes y mucho más crispados.

Los líderes del PSOE, PP, Podemos y Ciudadanos se enfrentaron en numerosas ocasiones, protagonizando momentos que no pasaron desapercibidos. Muchos vieron un espectáculo lamentable en las acusaciones, insultos e interrupciones de los candidatos, unos contra otros en todo momento. Ni siquiera en temas de Estado como la violencia machista o las pensiones lograron poner de acuerdo a los candidatos.

Si en el debate de TVE el propio moderador animaba a los políticos a interrumpirse con educación y debatir, en el de Atresmedia la frase más repetida de Ana Pastor fue la de pedir que no hablaran todos a la vez porque “en casa no se enteran”.

El enfrentamiento fue más agrio, más duro y hubo muchos más encontronazos entre los candidatos. Sobre todo, entre Rivera y Sánchez, lo que dejó a Casado algo más de espacio para ‘lucirse’. El líder del PP logró crecerse y se enfrentó no sólo a Sánchez sino también a Rivera.

Por su parte, el presidente del Gobierno perdió en algunos momentos su condición institucional, copiando la estrategia de Casado y Rivera. Así, se presentó con sus propias cartulinas e incluso protagonizó uno de los momentos más criticados. Fue al principio, en un intercambio de libros con Rivera. Tras su negativa en TVE, Sánchez terminó confirmando que no pactará con Ciudadanos. Su intención, aseguró, es gobernar en solitario dando entrada a miembros independientes en su Ejecutivo.

Cataluña

Sin duda, el tema catalán fue uno de los más broncos y tensos del debate de Atresmedia. Aunque salió a la palestra en varias ocasiones, la cadena había reservado un bloque específico para hablar de ello.

Fue el momento en que izquierda y derecha quedaron más diferenciados que nunca. Mientras Casado y Rivera acusaban a Sánchez de haber pactado con los independentistas, Iglesias y el presidente del Gobierno apostaban por el diálogo. El líder del PSOE intentó defenderse de los ataques. E incluso el candidato de Podemos le echó una mano al abroncar a Rivera por sus formas.

Iglesias, el pacificador

De nuevo, Pablo Iglesias se convirtió en el pacificador. El líder de Podemos se mostró tranquilo, afeó a sus rivales sus maneras e insultos e intentó responder a todas las preguntas.

Defendió a Sánchez en algunos momentos, puso sobre la mesa sus propuestas y pidió pactos de Estado en varios temas. Se mostró contundente en violencia machista y apostó por el diálogo en todo momento.

Último minuto

El último minuto del debate sirvió para que los candidatos expresaran sus mensajes de manera más clara y sin interrupciones.

Pablo Casado prometió a los españoles “no defraudar” y se presentó como la mejor opción para ocupar la Moncloa.

Pedro Sánchez dio por hecho que el PSOE será el ganador de las elecciones y pidió el voto para “seguir avanzando”.

Por su parte, Albert Rivera se presentó como un presidente que pensará “en el futuro de España”. Y Pablo Iglesias cerró el debate con el lema de Podemos: “La historia la escribes tú, sí se puede”.

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