El debate sobre la crisis del Open Arms dejó aún más en evidencia la fractura entre el PSOE y Podemos. “No se puede querer ser gobierno y contragobierno a la vez”, dijo Rafael Simancas en su discurso.

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El PSOE “ha aprendido a no confiar en Podemos“. Con esa rotunda frase, Rafael Simancas dejaba en evidencia la fractura existente entre los socialistas y la formación morada. El debate para dar cuenta de la crisis del Open Arms se convirtió en un escenario más en el que ambos posibles socios de Gobierno dejaron claras sus diferencias.

Podemos había evitado la confrontación con Pedro Sánchez y colocó como portavoz a la diputada Noelia Vera, evitando quemar a quienes habían sido designado como negociadores. Pero el plan de modular las críticas se fue al traste con la intervención de Rafael Simancas.

Fue éste quien dinamitó cualquier acercamiento en el debate, acusando a la formación de Iglesias de estar a dos bandas. “No pueden querer ser gobierno y contragobierno a la vez”, dijo. El diputado acusó además a los morados de hacer frente común con la derecha a causa del Open Arms. “¿Quería darnos una lección? Pues lección que hemos aprendido es que no son ustedes de fiar”, dijo contundente.

Una frase que hizo a muchos asegurar que el único escenario posible ya es el de nuevas elecciones.

La portavoz de Podemos reprendió el discurso de Simancas y el de la propia Carmen Calvo, que había asegurado estar harta “de poner la otra mejilla”. “Con toda la poca vergüenza viene hoy aquí a enfrentarse a Salvini cuando en casi un mes no le ha hecho frente. Eso sí que no es de fiar”, dijo. Y es que la vicepresidenta había comentado que “Salvini es lo contrario de lo que representa este Gobierno”.

Álvarez de Toledo y Arrimadas

El debate dejó claro que el clima es el mismo que en julio, antes de la investidura fallida. Por la mañana, Iglesias había propuesto retomar el diálogo. Pero la actitud del PSOE parece echarlo todo por tierra.

Por su parte, Álvarez de Toledo y Arrimadas se disputaron el puesto de portavoz de la oposición. La primera debutó muy dura contra Calvo, a la que acusó de carecer de política de inmigración.

Se mostró rotunda y displicente. “El sanchismo y el salvinismo son dos caras de la misma moneda”, dijo.

La de Ciudadanos fue algo más comedida en sus formas, aunque acusó al Gobierno de ser cómplice del trato de personas. “Su mensaje es que es más fácil venir de forma irregular y dejándose extorsionar por las mafias, que cumpliendo los procedimientos”, aseveró.

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