País Vasco y Galicia quieren unas elecciones anti Covid-19. Por eso, preparan ya medidas especiales para celebrar las autonómicas el próximo lunes 12 de julio con seguridad y, a la vez, combatir la abstención.

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El lunes 12 julio, País Vasco y Galicia celebran sus elecciones autonómicas. Será varios meses después de lo previsto, ya que estaban estipuladas para el pasado 5 de abril. El Covid-19 echó al traste los planes de ambas autonomías, que aprovecharán ahora el verano para abrir las urnas. Con el objetivo de que sean seguras y libres de coronavirus, se preparan ya medidas especiales.

El desafío a nivel organizativo y sanitario es complejo. Desde cómo será la campaña electoral a la distribución de las mesas. Las primeras elecciones anti Covid-19 no serán iguales a ningunas de las anteriores. La logística tendrá que ser especial y adaptada a un escenario inédito.

Entre las medidas, la más importante será la de votar con mascarilla puesta. Su utilización, además, será obligatoria ya a partir de este jueves, según ha publicado el BOE.

También se flexibilizarán los horarios y se reforzará la vía telemática para salvar la jornada electoral. Y es que, además de dar seguridad sanitaria, quieren evitar una gran abstención por miedo al contagio.

En el País Vasco, el eje principal de sus medidas será incentivar el voto por correo. Se pondrá en marcha una campaña para fomentarlo y ya desde este pasado martes, y hasta el 2 de julio, se permite votar por esta vía. Serán los propios agentes de correos los que acudirán a los domicilios a recoger las papeletas. Y se permitirá el voto delegado. Esto es, dejando que un apoderado deposite el sufragio de aquellas personas en grupo de riesgo.

Además, el gabinete de Urkullu redimensionará los colegios electorales. Se plantea ya aumentar su número y reubicar algunos en residencias o centros de mayores. También se acondicionarán para asegurar un tráfico escalonado y habrá turnos de espera, garantizando las distancias interpersonales. Se recomendarán así franjas horarias por edades y cabe la posibilidad de que se adelante la apertura de los colegios para votar durante más horas.

El material y los colegios serán debidamente desinfectados y se instalarán dispensadores de gel hidroalcohólico.

Todavía se tiene que llegar a un acuerdo sobre la duración de la campaña electoral. Urkullu plantea reducirla a una semana. Pero la oposición cree que es «una burla a la democracia» y que únicamente beneficiará al lehendakari, que es quien más aparece en los medios.

En Galicia

Por su parte, en Galicia, el consejero de Sanidad, Jesús Vázquez Almuiña, ha adelantado que preparan ya un protocolo para «votar con normalidad».

El uso de mascarillas será obligatorio y se flexibilizarán ciertos trámites, como el voto por correo, el horario de los colegios o la composición de mesas. Esto supone un desafío especial por la dispersión de la población rural.

En las elecciones del 10 de noviembre, las generales, se instalaron 3.954 mesas para un censo de 2,2 millones de personas. En el País Vasco se necesitaron 2.669 para un censo de 1,7 millones. Ahora, pueden ser más en ambas autonomías.

Pese a que se tomarán medidas especiales, tanto Urkullu como Feijóo incluyeron en sus decretos de convocatoria la posibilidad de suspender de nuevo las elecciones si la epidemia se complica. Y se retomarían cuando se pudiera.

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