El Gobierno rectificó en sólo tres horas su pacto con Bildu para derogar de manera íntegra la reforma laboral aprobada por el PP en 2012. Con el acuerdo firmado y anunciado, a medianoche los socialistas se desdecían para matizar los puntos a eliminar.

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Sólo tres horas duró el acuerdo entre el Gobierno y Bildu para derogar la reforma laboral de manera íntegra. Un acuerdo que se escondía tras las negociaciones para salvar la quinta prórroga del estado de alarma. La abstención de Bildu llevaba aparejado este pacto que se hacía público poco después.

El Gobierno, formado por PSOE y Podemos, había acordado con la formación abertzale derogar «de manera íntegra» la reforma laboral aprobada por el PP en el año 2012. El plazo para ello, además, sería antes de que llegara el final de las medidas extraordinarias en materia económica y laboral por la crisis del Covid-19.

PSOE y Podemos ya habían pactado, como consecuencia de su acuerdo de Gobierno, derogar algunos puntos de la reforma laboral. Pero no toda entera. El pacto con Bildu suponía un cambio absoluto al respecto. Las críticas, además, no tardaban en aparecer y la relación fluida del Gobierno con la patronal CEOE amenazaba con romperse.

Por eso, sólo tres horas después del anuncio, en la medianoche ya, el PSOE rectificaba el documento, firmado por Adriana Lastra, Pablo Echenique y Mertxe Aizpurua. 

La rectificación

A medianoche, tras el revuelo por el pacto, el PSOE lanzaba una nota «aclaratoria«. Se eliminaba entonces la derogación «íntegra» y los plazos para su cumplimiento. Básicamente, retomaban así el acuerdo al que habían llegado inicialmente con Podemos antes de formar Gobierno.

«Derogaremos la reforma laboral. Recuperaremos los derechos laborales arrebatados por la reforma laboral de 2012. Impulsaremos en el marco del diálogo social la protección de las personas trabajadoras y recuperaremos el papel de los convenios colectivos», aseguraban en el nuevo texto. En él, además, se cambiaban los plazos para añadir sólo que se haría «con carácter urgente».

En concreto, dejaban claro en su rectificación que «derogaremos la posibilidad de despido por absentismo causado por bajas por enfermedad, las limitaciones al ámbito temporal del convenio colectivo, haciéndolo llegar más allá de las previsiones contenidas en el mismo, tras la finalización de su vigencia y hasta la negociación de uno nuevo y la prioridad aplicativa de los convenios de empresa sobre los convenios sectoriales».

Desde Ferraz se dejaba entrever que Bildu no había puesto reparos al cambio, ya que se había hablado con ellos.

Algo sorprendente, pues llevaban días negociando. Tanto es así que al Congreso acudían con el acuerdo ya cerrado.

Negociaciones

De hecho, el diputado de Bildu Oskar Matute confirmaba la información en TVE por la noche. «Hemos estado negociando desde hace días, hemos estado puliendo los aspectos. Y hemos estado discutiendo también cuándo se hacía público», explicaba. Finalmente, decidían hacerlo tras la votación de la quinta prórroga del estado de alarma, a fin de facilitar el camino para sacarla adelante.

Así, confirmaba que habían mantenido oculto este pacto ante el resto del Congreso con el único objetivo de no truncar el apoyo de Ciudadanos a la prórroga del estado de alarma.

Ya en sus intervenciones en la sesión parlamentaria, la portavoz de Bildu hablaba del pacto, aunque no lo daba por cerrado. Sí lo hacía Sánchez al adelantarse y dar por hecha la abstención de los abertzales en la votación de la prórroga. Para entonces, y ya firmado el acuerdo, lo único que quedaba era anunciarlo. Todas las referencias se daban hacia la derogación «íntegra» de la reforma laboral.

Tras el anuncio y las reacciones críticas, el Gobierno decidía rectificar y asegurar que sólo se derogarán algunos puntos.

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