El Govern ha justificado y empatizado con “acciones contundentes” como la ocupación del aeropuerto de El Prat. Y avisa que “esto no acaba aquí”. Por otro lado, defiende la actuación de los Mossos pero la lleva a su terreno: “Protegían a los manifestantes”.

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Un peligroso equilibrio es lo que ha demostrado la consejera de Presidencia y portavoz del Gobierno catalán, Meritxell Budó, en rueda de prensa este martes. Por un lado, ha justificado y empatizado con las “acciones contundentes” de Tsunami Democràtic. Entre ellas, la ocupación de El Prat. Y, por otro, ha defendido las cargas de los Mossos ante situaciones incontroladas. Eso sí, lo ha hecho asegurando que “protegían a los manifestantes”.

Budó ha asegurado que el Govern “no conocías las acciones que se llevarían a cabo”. Pero sí ha dicho que “comprendemos y entendemos la rabia”. Y no dudaba en mostrar “nuestra empatía con acciones pacíficas pero también contundentes como el colapso de El Prat”.

Un caos que ha considerado como “incidente puntual” que no debe dejar “que enturbie la respuesta de ayer, que en general fue cívica y pacífica”. Al respecto, Budó ha recordado que hubo más de 220 manifestaciones y concentraciones en toda Cataluña. Lograron, ha dicho, “movilizar a miles de personas”.

En relación al caos de El Prat, la consejera ha confirmado que se están “revisando las imágenes”. Y que no ofrecerán ninguna declaración hasta que los responsables tengan claro el resultado de la investigación.

Tampoco ha querido pronunciarse sobre el caso del joven que habría perdido un ojo tras recibir el impacto de una pelota de goma.

Budó ha defendido también el derecho de manifestación porque “las sentencias marcan un antes y un después”. La portavoz ha amparado que “la gente se rebele y salga a manifestarse en la calle”. De hecho, ha señalado que “esto no se acaba aquí, esto empieza aquí”.

Defensa de los Mossos

Tras recalcar que las manifestaciones fueron “cívicas y pacíficas”, ha reconocido que tuvieron que llevarse a cabo “acciones puntuales” de los Mossos. Porque, argumenta, se necesitaba “proteger la propia seguridad de los manifestantes”.

Ha justificado, de hecho, las cargas porque con las aglomeraciones se ponía en peligro la seguridad de todo el mundo. También ha dicho que de haberse roto el cordón policial, se podría haber producido una ocupación de las pistas de El Prat. Lo que hubiera derivado en delito de sedición. Por tanto, decía, la labor de los agentes era “garantizar los derechos de los manifestantes para que no se produzcan consecuencias peores”.

Reconocía Budó la vivencia de “situaciones contradictorias”. Y es que, por un lado, enviaban a los Mossos a contener esas manifestaciones. Mientras, por otro lado, alentaban a la gente a protestar y movilizarse.

Internacionalización

Meritxell Budó ha anunciado también las acciones que llevará a cabo el Govern a partir de ahora. Ha citado la reclamación de la amnistía para los presos.

También que Torra enviará una carta a los presidentes y primeros ministros de la UE, el G20 y la EFTA. Denunciará, ha dicho, la situación. El consejero de Exteriores, Alfred Bosch, hará lo propio con los ministros y los representantes de Exteriores de los mismos países y organizaciones.

En un intento por internacionalizar de nuevo el conflicto, Bosch iniciará una gira para explicar la situación y poner en conocimiento internacional la sentencia.

Torra, por su parte, visitará las prisiones y ningún miembro del Govern participará en actos que no sean de rechazo a las sentencias durante esta semana. Por lo que se anulan los actos oficiales durante varios días.

La respuesta del Gobierno catalán no llegará al Parlamento. La fuerte división entre los partidos independentistas ha hecho que se deje en manos de cada formación la respuesta a la sentencia.

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