La sesión constitutiva de las Cortes se completaba con el acatamiento de la Constitución por parte de los diputados. Éstos podían jurar o prometer, pero se ha formado un guirigay de fórmulas. Desde los que recordaban a las 13 Rosas a quienes juraban por España o prometían por los políticos presos.

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Al igual que sucediera en abril, el Congreso ha vivido casi tantas fórmulas de acatar la Constitución como diputados tiene el hemiciclo. El guirigay que se ha formado ha sido la tónica habitual entre los que ocupan los escaños. Ha habido quien ha recordado a las 13 Rosas, quien ha hablado de los “presos políticos” y quien ha jurado por España.

Cayetana Álvarez de Toledo pedía a los electos que se acogieran rigurosamente a la fórmula del sí juro o sí prometo, sin más coletillas. Y recordaba las sentencias del Constitucional, que permiten diferentes fórmulas siempre y cuando no desvirtúen o contradigan el fondo de la Carta Magna.

Meritxell Batet aseguró que se cumpliría el reglamento, pero que también permitiría la libertad de expresión. Y así ha sido, no interrumpiendo el procedimiento. Ni siquiera cuando los diputados de Bildu acataban en euskera “por la república vasca”. O cuando los de JxCat lo hacían por “la república catalana”.

En ese guirigay de fórmulas no faltaba ERC. Sus diputados acataban la Constitución “por la libertad de los presos y las presas políticos y hasta la constitución de la República catalana, por imperativo legal”.

También hubo quien acató la Carta Magna “contra el fascismo y contra el franquismo”. Y quien lo hizo “con lealtad al mandato democrático del 1 de octubre, por fidelidad al pueblo de Cataluña, por la libertad de los presos políticos y la vuelta de los exiliados”. Y siempre rematado con la coletilla de “por imperativo legal”.

En el grupo de Podemos, esta vez se guardó la fórmula reglamentaria. La mayoría prometió la Constitución y solo se oyó alguna voz disidente “por la democracia y los derechos sociales”. Llamaba la atención la promesa de Gerardo Pisarello, de En Comú Podem. El que es ya secretario de la Mesa del Congreso, prometía cargo “por las 13 Rosas”.

Desde Vox elegían jurar la Carta Magna. Y lo hacían, además, “por España”.

Ante el TC

Tras terminar el procedimiento, Pablo Casado reprochaba a Batet que hubiera permitido al menos “medio centenar” de fórmulas de acatamiento constitucional. En su opinión, inválidas. Por eso, anunciaba que presentaría un recurso ante el Tribunal Constitucional.

A esa postura se ha sumado Abascal. Para el líder de Vox, un buen número de diputados no había adquirido legalmente la condición de parlamentario. Y señalaba que en lugar de jurar la Constitución, habían “conjurado contra ella”.

Inés Arrimadas, líder oficiosa de Ciudadanos, se sumaba a las quejas. Y aseguraba que Batet había aceptado que se “insulte” a la democracia. “Usted es presidenta para los privilegios y también para las obligaciones. Usted no es la delegada de Sánchez en el Congreso”, le decía.

Por su parte, la nueva presidenta del Congreso daba la palabra a todos los que la pidieron. Pero rechazaba las quejas leyendo “extractos” de las sentencias del TC en relación al acatamiento constitucional. Dichos párrafos iban a señalar que las fórmulas son aceptables si se utilizan expresiones no condicionantes del fin último, que es asumir la Carta Magna.

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