Josep María Jové irá a juicio por desobediencia y malversación. Se trata de uno de los miembros de la mesa de diálogo y está considerado uno de los arquitectos del ‘procés’.

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha procesado este viernes a Josep María Jové, miembro de la mesa de diálogo. Alto cargo del equipo de Junqueras en el Gobierno de Puigdemont está acusado de desobediencia, malversación, prevaricación y revelación de secretos.

Curiosamente, Jové acudió a la mesa de diálogo con una libreta igual que la incautada en su casa y sobre la que se basa su imputación. Y es que ahí anotó los aspectos clave de la logística para el 1-O.

El juez le ha impuesto una fianza de 4,5 millones de euros. En su auto de procesamiento, se concluye que tanto él como Lluis Salvadó, también imputado, tuvieron una «participación activa» en los preparativos del 1-O. Y también en las denominadas estructuras de Estado.

Además, ha citado a Jové y Salvadó el próximo 11 de marzo. Realizarán una declaración judicial una vez les notifiquen su procesamiento. Y acuerda que deben acudir mensualmente al juzgado, así como retirarles el pasaporte.

Se les ha prohibido también salir de España y les ha impuesto una fianza por responsabilidad civil de 2,8 millones a Jové y de 1,6 millones a Salvadó.

Presencia incómoda

La presencia de Jové en la mesa de diálogo fue del todo incómoda ya desde su anuncio. El Gobierno de Sánchez mostró su malestar desde el inicio, ya que no pertenece al Gobierno de Torra.

Su imposición en la delegación catalana fue vista como una «provocación». De hecho, el propio Jové no dudó en jugar con su situación legal. Y dejó claramente ver la agenda igual a la incautada en su casa. Algo que no gustó nada en Moncloa.

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