El juicio por el 1-O continúa con las declaraciones y los testigos. Entre ellos, la de Montserrat del Toro, la secretaria atrapada en la Consejería de Economía aquel 20 de septiembre. Un asedio durante el cual asegura que sintió mucho “miedo”. Sin duda, una comparecencia repleta de frases impactantes.

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La secretaria del juzgado que ordenó los registros del 20 de septiembre acudía al Supremo como testigo clave de las acusaciones. Este miércoles relataba en el juicio por el 1-O el “miedo” que sintió en el edificio de la Consejería de Economía. Y también los problemas que tuvo para salir del mismo.

En su declaración, numerosas frases impactantes, que recogemos a continuación.

“Miedo”

Si algo ha repetido Del Toro en su declaración ha sido el “miedo” que pasó aquel día. “Tuve preocupación todo el día y miedo, miedo como cualquier ser humano a partir de las 21:30, cuando vi lo que había fuera”.

La secretaria del juzgado ha repasado los estados de ánimo por los que pasó. “Primero fue estrés, ansiedad y al final miedo”. 

Todo ello le llevó a tener una serie de secuelas. De hecho, aguantó “tres o cuatro días en mi puesto de trabajo, como buenamente pude”. Al lunes siguiente, ha contado, “mi salud quebró y pagué la tensión y el estrés que había pasado”.

Tanto es así que asegura que durante “el año y cinco meses y 16 días que hayan podido pasar desde los hechos, me ha permitido revivir por desgracia cada día lo que sucedió y fijarlo en la memoria”.

En la Consejería

La secretaria ha recordado cómo sucedió la concentración en la Consejería. “Hacia las 10:00 horas ya hay miles de personas”, decía. Algo que provocaba “un murmullo constante desde el interior”.

Por la noche, cerca de las 10 de las noche, Del Toro oye “un ruido tremendo”. “Veo que la gente queda aplastada contra el cristal. Y me asusto”, reconoce.

La Guardia Civil le comenta entonces que “era imposible pedir comida ni siquiera por teléfono”. Y es que si veían llegar a un repartidor, éste podría estar en peligro al saberse que era para ellos. “Apareció un agente con un paquete de bocadillos, cinco o seis a repartir entre los que estábamos”, ha contado.

Ese agente “dijo que una mossa le había hecho entrega de esa comida porque (…) ‘se ha apiadado de nosotros'”. Y es que fueron más de 14 horas atrapados en la Consejería.

La salida

Ante la imposibilidad de salir, Del Toro pidió un helicóptero. Algo que los agentes se tomaron a broma en un primer momento. “Comprobé que mi petición inicial de pedir un helicóptero no era viable”, recordaba en el juicio. “Me asomé a la esquina del edificio y vi muchas plantas más abajo un mar de gente”, decía.

Fue el Tribunal Superior de Justicia el que dio la orden a Trapero para que la sacaran de allí. “Le dieron media hora, bien es verdad, para sacarme de allí”, ha dicho.

Para hacerlo, le dieron tres alternativas. La primera “es que saliera sola por la puerta principal, custodiada por dos mossos”. Una opción que, asegura, “ni la contemplé”. La segunda vía era salir por el mismo lugar, formando un pasillo “con civiles a cada lado”. Y la tercera oferta fue un pasillo de gente de civil formado “por agentes de la Brimo”. “Dije que no, ni como persona ni como profesional podía admitirse”, ha dicho.

Después de todas las alternativas, llamó al juez, a quien pidió que la sacaran de allí. “Era la única persona que sabía que podía hacer algo por mí”, ha dicho en su declaración.

Poco después, se personaban ante ella dos personas no uniformadas “que me dicen ser mandos de Mossos y que han recibido una orden de Trapero”. Tenían una salida alternativa. “Salimos por una puerta metálica a la azotea, siempre me piden que me oculte”, recordaba.

Una vez allí tuvo que saltar un muro de un metro, ayudada por los agentes. “Me descuelgo y me introducen por un pasillito a los camerinos del teatro”, dice.

Tras convencer al gerente del teatro, por fin pudo salir, custodiada por un mosso y junto a algunos actores, “corriendo, porque a menos de dos metros estaba parte de la manifestación”.

“Con mucho disimulo corrimos a la derecha hasta el primer vehículo no logotipado de Mossos, que estaba oculto tras unos furgones sí logotipados. Todo eso después de las doce. Llamé al magistrado y le dije ‘ya estoy fuera'”, terminaba su relato la secretaria.

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