Oriol Junqueras negociará y facilitará la investidura de Sánchez desde la cárcel. Así lo aseguran fuentes cercanas a ERC, que podrán abstenerse llegado el momento, aunque por ahora siguen situados en el ‘no’.

Publicidad

El primer contacto entre PSOE y ERC dejó claras las diferencias entre ambos partidos. Y ponía encima de la mesa la exigencia de los independentistas: garantías de que el Estado abandone “la vía represiva”. Pese a ello, la orden de Junqueras desde la cárcel es contundente. Ha dado luz verde a negociar con los socialistas y, llegado el caso, a facilitar la investidura de Sánchez.

Aunque de momento la postura oficial sigue siendo la del ‘no’ al Gobierno de coalición, desde ERC ya ha habido otros movimientos. El primero, abstenerse en el Ayuntamiento de Barcelona para que Comunes y socialistas puedan tramitar los Presupuestos. Una maniobra con la que ERC espera, a su vez, tener el apoyo de los Comunes en los Presupuestos de la Generalitat, que están prorrogados desde 2017.

Sin su aprobación, las elecciones se podrían precipitar, como ya ha avisado Pere Aragonés, vicepresidente del Gobierno catalán.

Además, los Comunes aspiran a erigirse en intermediarios entre PSOE y ERC y lograr la abstención de estos últimos. Una manera de hacerse valer y conseguir algunos de los ministerios que irán a la formación morada.

El papel concreto de árbitro parece estar reservado al líder de los Comunes en Madrid, Jaume Asens. Mantiene buena relación con los republicanos y podría ir a ver a los políticos presos en la cárcel, ya que es impensable que un representante socialista acuda a prisión para verse con Junqueras.

Según adelanta ‘La Razón’, esta visita podría darse pronto, a fin de que el todavía presidente de ERC marque las directrices de la negociación.

Proclives a la abstención

Aunque se mantienen en el ‘no’, parece que Junqueras desde la cárcel ha dado ya indicaciones para facilitar la investidura de Sánchez. Como avanza ‘El Confidencial’, se inclina por la abstención.

El proceso estará salpicado de discrepancia pública y puede ser un camino tortuoso. Pero tanto socialistas como republicanos coinciden en que se podría llegar a un acuerdo. Las instrucciones de Junqueras son claras. Para empezar, la decisión no ha de ser evidente en los primeros días. Y se tienen que resaltar más las diferencias que los puntos en común.

Junqueras sabe que cualquier otra alternativa de Gobierno sería mucho peor para su partido. Pero no quiere mostrar sus cartas desde el principio. Por lo que la orden es la de “marear la perdiz”, según apuntan fuentes de los negociadores de ERC.

Publicidad

Comentarios