Hasta 3,5 millones de trabajadores se han visto afectados por un ERTE durante la crisis del coronavirus. Una avalancha de peticiones que ha saturado ya las oficinas de empleo.

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Aplicar un ERTE fue una de las primeras medidas que el Gobierno dio a las empresas para poder solventar la crisis del coronavirus. La avalancha de peticiones, y posteriores concesiones, fue tal, que ahora las oficinas de empleo están saturadas. Deben atender a la solicitud de 3,5 millones de trabajadores afectados. Miles de ellos están ya en riesgo de cobrar tarde las prestaciones precisamente por el desbordamiento del sistema público.

Y es que, lógicamente, los servicios públicos de empleo no estaban preparados para atender la demanda de 3,5 millones de trabajadores a la vez. A día de hoy, los ERTE presentados superan ya los 450.000. Lo que ha provocado un atasco en muchas comunidades autónomas. Se ha tenido que multiplicar el personal que tramita estas suspensiones de empleo.

Y, una vez superado ese proceso, la saturación se traslada al SEPE. El antiguo Inem ha tenido ya que forzar su sistema informático. Para poder cuadruplicar el reconocimiento a las prestaciones. El objetivo es que a principios de mayo pueden empezar a cobrar «la mayoría de afectados». En Baleares, por ejemplo, antes de la crisis tenían a un funcionario tramitando ERTE. Ahora, hay 103.

Muchos de los ERTE se resolverán por silencio administrativo. Es decir, una vez pasado el plazo para la resolución, -entre 7 y 10 días-, si no hay comunicación se da por tramitado.

Todo se complica, además, porque la presentación de los mismos se ha hecho de manera telemática. Con los problemas de páginas colgadas y caídas de las app en muchos momentos. Tanto los abogados y gestores que presentan los ERTE como el servicio público ha estado trabajando a horas nada habituales. Los primeros, de madrugada, para evitar los colapsos informáticos. Los segundos, en sábados y domingos también, a fin de desatascar la situación.

Ayudas más tarde

Todos los recursos del SEPE están ahora puestos en acelerar ese reconocimiento de prestaciones a los 3,5 millones de trabajadores afectados por un ERTE. Por eso, otras ayudas llegarán más tarde.

Entre ellas, las destinadas a las empleadas del hogar. Según desliza el Gobierno, se reconocerán con carácter retroactivo. Y es que este tipo de prestación aún se está diseñando. «Cuanto esté listo, lo anunciaremos», dicen desde el Ministerio de Trabajo.

Creada en el Consejo de Ministros del pasado 31 de marzo, esta ayuda puede llegar a un colectivo de unas 400.000 personas. Lo que supondrá otra avalancha de peticiones.

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