La crisis del coronavirus afecta ya a cerca de 1,5 millones de trabajadores. El número de ERTE roza, además, la cifra de 200.000. Y es que el parón por la pandemia ha supuesto un mazazo al mercado laboral.

El parón del estado de alarma ha asestado un golpe duro al mercado laboral. La crisis está provocando una avalancha de ERTE, que roza ya los 200.000. Así, hasta 1,5 millones de trabajadores se están viendo afectados por esta fórmula, a la que las empresas se acogen ante la imposibilidad de mantener los empleos.

Desde que se declaró el estado de alarma y se decretaron las medidas del Gobierno, las Administraciones han tramitado cerca de 200.000 ERTE. Lo que afecta a 1,5 millones de trabajadores. Eso supone entre el 12 y el 15% de los asalariados dados de alta en la Seguridad Social. Según los datos de febrero.

Casi la mitad de los ERTE confirmados proceden de Cataluña y Andalucía. Madrid, por el momento, sigue sin dar datos oficiales. Aunque debido a la pandemia, todo hace pensar que sus cifras se acercarán a las catalanas y andaluzas. De momento, se sabe que se han presentado 15.000 expedientes de regulación.

Las Administraciones encargadas están desbordadas. Y es que, además, solo tienen cinco días para resolver los ERTE. En Cataluña, en poco más de una semana se han recibido 41.555 solicitudes de este tipo.

Las cifras son las manejadas por el Gobierno, que hizo una previsión de unos 2 millones de trabajadores afectados. La mayoría de los ERTE proceden de empresas pequeñas y del sector servicios. Aunque grandes compañías como El Corte Inglés están preparando ya sus expedientes de regulación. En este caso, afectará a 22.000 trabajadores. Y se realizará si la situación se prolonga más allá del 15 de abril.

Luchar contra los abusos

El principal problema que se plantea es que los cortos plazos podrían hacer aumentar los abusos. Los sindicatos han recordado que hay sectores, como el de las subcontrataciones públicas, que no podrían acogerse al ERTE por causa de «fuerza mayor». Por eso, se ha pedido que se extreme la vigilancia.

Avisan de que no todas las empresas pueden aprovechar para beneficiarse de las medidas. E insisten en que muchas pueden adaptar su actividad para producir ahora elementos que se necesitan. Sin tener que suspender el empleo de sus trabajadores.

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