Todos contra todos. Así se presenta la Diada este año en Cataluña. La celebración es la más incierta de los últimos años, con una guerra declarada entre los propios independentistas y con caída récord de inscritos.

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El curso político en Cataluña arrancará con la Diada. En un clima de división y guerra entre independentistas, se prepara una celebración incierta, con menos fuerza que en ocasiones anteriores. ERC y JxCat evidencian sus diferencias. Tanto es así que incluso los primeros han pedido a los segundos que abandonen las “dinámicas autodestructivas” del independentismo. Y busquen el “mínimo común denominador” para recomponer la estrategia de unidad.

De fondo, el malestar generado por las acusaciones de parte del independentismo a la estrategia “moderada” de ERC. Y es que los republicanos pueden ser ficha clave para la investidura de Pedro Sánchez.

En rueda de prensa, la portavoz de ERC, Marta Vilalta, asegura que los matices entre ERC y JxCat son “compatibles”. “Son complementarios, desde ERC con una mano queremos coger la bandera del diálogo y con la otra la bandera de la confrontación democrática”, ha dicho Vilalta.

Además, señaló que la “fuerza” y “determinación”, junto a la “unidad estratégica” son las que permiten al independentismo “avanzar”. También llegó a señalar la “desobediencia civil” si “fuera necesario”.

Sobre la próxima Diada, Vilalta apuntó que será una oportunidad para recomponer la unidad. E insistió en que ERC hace un llamamiento a la “participación masiva” en la manifestación central de ese día. Sobre todo, asegura, para callar los rumores de “fracaso”.

Caída de inscritos

Algo difícil, sin duda, pues los inscritos han sufrido una caída histórica hasta mínimos. De los 300.000 que se registraron en 2013, con la llamada “Vía Catalana”, apenas quedan ya.

En 2018, el número de personas que se dieron de alta se situó en torno a los 50.000. Este año, esa cifra ha caído a mínimos, descendiendo un 25%. Es decir, 12.500 personas menos.

Pese a ello, se mantiene el número de autobuses reservados, unos 450. Y se aumenta la venta de camisetas. Los beneficios se destinan a financiar los actos de la ANC, que achaca estas malas cifras a la falta de eventos que requiere la inscripción. Así, la organización de la Diada considera que la gente acudirá igualmente aunque no se haya registrado en la web.

Habrá que esperar al 11 de septiembre para ver si, efectivamente, hay movilización independentista o la guerra del todos contra todos pasa factura a la Diada más incierta.

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