El batacazo electoral de Ciudadanos no solo ha pasado factura política sino que también lo hará económicamente. El partido contará con 5,2 millones de euros menos que en abril, cuando recibieron 6,1 millones por sus resultados. Ahora, pasarán a recibir poco más de 830.000 euros.

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Si la consecuencia política del batacazo de Ciudadanos en el 10-N fue la marcha de Albert Rivera, la factura económica será de 5,2 millones de euros. El partido pasará a recibir en concepto de subvenciones un total de 837.443 euros.

En abril, el gran resultado de Cs, con 57 diputados y representación en todas las comunidades salvo País Vasco, permitió al partido ingresar 6,1 millones de euros. De ese total, 1,2 millones procedieron precisamente de haber logrado 57 escaños. Otros 4 millones fueron los por votos al Congreso en las circunscripciones en las que sí obtuvo diputados. Y más de 848.000 euros por los cuatro senadores y el casi millón y medio de votos que hicieron eso posible.

Ahora, Ciudadanos tendrá que refundarse con unas cuentas bien distintas. Recibirán 148.173 euros por sus 10 diputados. Y otros 690.000 euros por los 872.494 votos que facilitaron ese escaños en ocho circunscripciones. Por tanto, los 765.046 votos restantes que fueron a la formación se quedan sin recompensa económica. Y es que en las provincias en las que no se ha obtenido representación, las papeletas no se ven traducidas a subvenciones.

Tampoco recibirán dinero por el Senado, ya que Ciudadanos no ha logrado esta vez representación en la Cámara Alta.

Cuatro meses descabezados

A la factura económica se suma la política. Ciudadanos estará cuatro meses descabezado. O, más bien, sin un líder concreto. Los estatutos establecen que tiene que pasar ese plazo desde unas elecciones para convocar un congreso extraordinario.

Así, tras la marcha de Rivera, una gestora se hará cargo de dirigir al partido mientras tanto. En esos cuatro meses, los posibles candidatos a presidir la formación podrán crear su programa y candidatura tranquilamente. Todo parece indicar que será Inés Arrimadas, si no cambian las cosas, quien se haga cargo del partido. Desde dentro, todos la señalan como la sustituta perfecta para volver a hacer subir a la formación naranja.

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