La Fiscalía ha recurrido el permiso de tres días concedido a Jordi Cuixart por improcedente, prematuro e injustificado. Aseguran que queda aún mucho para que cumpla un cuarto de su condena.

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Ante la Audiencia de Barcelona, la Fiscalía ha presentado un recurso de apelación contra la concesión de un permiso de tres días a Jordi Cuixart al considerarlo prematuro, injustificado e improcedente.

El fiscal argumenta que el permiso es prematuro porque aún queda mucho para alcanzar las tres cuartas partes de la condena. Y porque la Junta de Tratamiento propuso el permiso cuando no se había cumplido la mitad de la condena.

El organismo que autorizó el permiso asegura que entendió la afirmación «lo volvería a haber» de Cuixart como un pensamiento ideológico. Y no como prueba de que volvería a cometer el mismo delito.

La Fiscalía, sin embargo, alega en su recurso la «ausencia de arrepentimiento». Consideran imprescindible reconocer el delito cometido para poder disfrutar de permisos. Y afirma que Cuixart «presenta importantes distorsiones cognitivas, puesto que niega el carácter delictivo de su conducta». Lo que necesariamente le impide modificar su actitud.

No es un derecho

Además, en el texto, el fiscal recuerda que los permisos son «posibilidades» y no «derechos», según la sentencia del Constitucional de 11 de noviembre de 1997. En ella, se recoge que a los permisos no se les puede conferir la categoría de derecho. Ni subjetivo ni, mucho menos, fundamental.

También recuerda que para conceder un permiso a un preso, éste tiene que haber cumplido los requisitos de haber pasado una cuarta parte de la condena y no tener mala conducta, pero también no haber ningún supuesto que desaconseje la denegación.

En el caso de Cuixart, la Fiscalía ve factores negativos ante el permiso. «Las lejanas fechas de cumplimiento de la condena total», entre otras. También «el no reconocimiento de delito» y «el no haber realizado programa específico de tratamiento».

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