La Generalitat prepara ya una fase 0,5 para Barcelona. El Gobierno catalán no ha pedido el avance en la desescalada para la ciudad, pero tampoco quiere mantener cerrado absolutamente todo, por lo que ha ideado una serie de medidas intermedias.

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Cataluña no ha pedido el pase a la fase 1 de Barcelona y su área metropolitana. En vista de los datos del coronavirus, la ciudad parece no estar aún preparada para ello. Sin embargo, y a fin de no quedarse demasiado atrás, ha solicitado aplicar medidas intermedias. Una especie de fase 0,5, con algunas concesiones al comercio para reactivar la economía sin poner en peligro la salud.

Si el Gobierno de Sánchez da su aprobación, los comercios de Barcelona podrán abrir sin cita previa. Algo que sucede en la fase 1. El aumento de elementos de protección como mamparas o geles desinfectantes para los clientes, unido al trabajo en la limitación de aforos ha llevado al Gobierno catalán a pedir su apertura como en la fase 1.

En esta fase 0,5 se permitirían también los velatorios reducidos y las aperturas de las bibliotecas. También los centros de alto rendimiento pero no de los gimnasios.

Otra de las medidas es que se imponga el uso obligatorio de mascarillas en todo el espacio público.

Terrazas

Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, ha señalado también como gran prioridad «la apertura de las terrazas». Algo que esperan hacer a partir del lunes 25 de mayo. Y también «los encuentros de hasta 10 personas».

Colau ha hecho incluso referencia a la apertura de las escuelas, pidiendo que fuera de manera inmediata. «No puede ser que se pueda tomar algo en una terraza y que las escuelas sigan cerradas», ha señalado.

Sin embargo, la consejera catalana de Sanidad ha apuntado que las terrazas tienen un aspecto de relajación de las medidas. Frente a la disciplina y respeto al ir a los supermercados, las terrazas pueden dar lugar a aglomeraciones. Lo que sería contraproducente para luchar contra el Covid-19.

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