Puigdemont busca ya una triquiñuela legal para poder entrar en España sin ser detenido. Y esa no es otra que pedir el estatus de refugiado en alguna embajada. Aunque de momento parece no tener suerte.

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Las elecciones europeas dieron a Carles Puigdemont un escaño en el Parlamento comunitario. Sin embargo, para poder acceder a su acta tiene que volar a Madrid. Con una orden de detención contra él, en cuanto pise suelo español será llevado a la cárcel. Algo que quiere evitar a toda costa. Por eso, su equipo jurídico está buscando alguna triquiñuela con la que ‘colarse’ sin ser detenido.

Y parece que la han encontrado. Aunque por el momento la estrategia no está saliendo como esperaban.

Desde hace unos días, sus abogados están desplegando una ofensiva en algunas embajadas acreditadas en Madrid. La idea es obtener el estatus de refugiado político que le permita viajar a España para formalizar su credencial como diputado.

Al parecer, según publica el diario ‘La Razón’ este lunes, las gestiones se han hecho ya en delegaciones diplomáticas de Croacia y Eslovenia. Ambas con resultado negativo. Y es que la triquiñuela no parece que le vaya a salir bien.

Se trata del segundo portazo a Puigdemont en la misma semana. Y es que Bruselas le impidió hace unos días acceder al Parlamento europeo para acreditarse. La Eurocámara espera la lista oficial de la Junta Electoral Central española. Precisamente, la JEC les ha citado en Madrid el 17 de junio para recoger las actas y acatar la Constitución. Un requisito imprescindible para ser eurodiputado.

Viajes por el mundo

Puigdemont puede moverse libremente por todo el mundo, salvo en España. Por eso, ha decidido emprender una campaña internacional de denuncia a su situación. De momento ha empezado en Reino Unido, con una conferencia en la Universidad de Oxford.

También tiene previsto volar a Nueva York, a la sede de Naciones Unidas. Allí, un grupo de trabajo ha criticado las detenciones y el juicio por el 1-O. El único apoyo que han logrado los independentistas, a quienes desde el Tribunal de Estrasburgo también se les ha dado la espalda.

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