Los fiscales del 1-O han hecho públicas 10 críticas concretas a la sentencia del Tribunal Supremo contra los acusados. «No hubo ensoñación, fue real», dicen, exponiendo su desacuerdo por condenarles por sedición y no por rebelión.

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No pueden presentar un recurso real contra la decisión del Supremo, pero los fiscales del juicio por el 1-O sí han podido mostrar su desacuerdo de manera oficiosa. En una intervención en la sede de la Real Academia de Jurisprudencia, han vertido sus 10 críticas a la sentencia del alto tribunal.

Ejercieron como acusación en el juicio y este martes han presentado una enmienda pública a la sentencia. Y es que no están de acuerdo con que se les condenara por sedición en lugar de por rebelión. «No hubo ensoñación, fue real», dicen, en alusión a una de las frases más conocidas de la condena emitida por el Supremo.

El fiscal Fidel Cadena se encargaba de repasar la evolución del delito de rebelión. Y hablaba en nombre suyo y de sus compañeros Consuelo Madrigal, Javier Zaragoza y Jaime Moreno. «El orden de los factores no altera el producto», dijo, subrayando así la unidad de criterio de los cuatro fiscales a lo largo del proceso.

Después, pasó a exponer las 10 críticas que le hacen a la sentencia del proceso.

Riesgo cierto

El Supremo entendió que los condenados por sedición no buscaban en realidad la independencia. Y por ahí comenzaron las críticas de los fiscales. «Se dice que todo fue una ensoñación. Una ensoñación y no una rebelión. Es como resucitar a Calderón y a Segismundo», ironizaba Cadena.

«La declaración de independencia y la derogación de la Constitución ocurrieron», añadía. «Y eso es una realidad», sentenciaba.

Como prueba de ello, presentaba la modificación de la Ley de Sociedades de Capital ante la huida masiva de empresas de Cataluña. «Cuando el capital huyo de un punto no es porque sea productor de una realidad onírica», argumentaba.

Hechos probados

Los fiscales han lamentado también que el Supremo dejara fuera elementos cruciales para entender lo sucedido el 1-O. «Falta el discurso del Rey, falta el documento Enfocats, falta la hoja de ruta de 2015, faltan determinados capítulos que podían estar en los hechos probados», se lamentan.

Violencia

Según el Supremo, la violencia que se produjo no era la «idónea» para lograr la independencia. Sin embargo, los fiscales aseguran que «fue la adecuada». «No era necesario alcanzar poder: ya se tiene. Y la violencia tiene entrada cuando está previsto que entre», explicaban. Esto es, cuando «reaccione el único poder del Estado al que no dominaban y controlaban».

Y recuerdan que la violencia apareció cuando se impide judicialmente el referéndum. «La violencia estaba prevista. Tenía que surgir y surgió cuando el Estado reaccionó», dicen.

1-O no era el final

El Supremo aseguró que los incidentes del 20 de septiembre y el 1-O eran la culminación del plan de los acusados, el final de todo. Sin embargo, los fiscales no están de acuerdo. «Son instrumento para llevar a cabo de una manera violenta ese alzamiento que coronaba con proclamación de independencia», argumentan.

Cadena hacía una comparación para que se entendiera mejor su explicación. «Es como si en un robo con intimidación el momento de sacar la navaja fuese la culminación del proceso. No, es el instrumento mediante el que se consigue la lesión del bien jurídico protegido».

Rebajar la condena

En mitad de su exposición, los fiscales criticaron que no se condenara, al menos, por conspiración para la rebelión. Aunque eso tenga penas menores que la rebelión consumada. «La idoneidad de la violencia no lleva a bajar dos peldaños hasta la sedición, sino un peldaño a la conspiración para la rebelión», explican.

Intención real

También discrepan los fiscales sobre la intención real de los acusados. El Supremo aseguraba que no se pretendía la independencia, solo presionar al Gobierno. «Es lo mismo», dicen los fiscales. «El delito de rebelión es actuar con esa finalidad. Y tanto actúa con esa finalidad el que directamente declara la independencia como el que sin querer declarar la independencia quiere presionar al Estado para conseguirla».

Sedición

Los fiscales recuerdan en su exposición que «la sedición es un acto concreto» y «no un proceso en el que se desmorona la legalidad constitucional a través de un pacto en el que figuran el Parlament, el Govern y asociaciones».

Cadena explicó que entre todas las sentencias previas del Supremo por sedición había desahucios, motines… pero que ninguna de estas acciones era parecida al procés.

Participación

En cuanto al delito de malversación, los fiscales han lanzado dos críticas. Por un lado, por absolver a Santi Vila, Carles Mundó y Meritxell Borrás. Porque, dicen, ellos también firmaron el acuerdo del Gobierno catalán que asumía pagar los gastos del referéndum. Tenían que haber sido condenados, dicen, al menos como cooperadores necesarios.

«Son todos los consejeros los que acuerdan el delito», dicen.

No es sólo un medio

Y la segunda crítica en este campo es porque la sentencia estima que la malversación fue sólo un medio ineludible para cometer la sedición. Lo que suavizó la sanción. Cadena negaba que esto fuera así. «Si esto es una sedición, entonces para llevar a cabo el incumplimiento de las resoluciones del juez número de Barcelona o de la magistrada del TSJ no es necesaria en absoluto la malversación», dice.

Esta tesis que habría conllevado castigar el delito de manera independiente a la sedición con penas de entre seis y 12 años. «Hubiera variado enormemente la penalidad», sentenciaba.

Sin contenido

Por último, los fiscales reprochan al Supremo que no aceptara imponer a los condenados el periodo de seguridad, que impide conceder el tercer grado antes de cumplir la mitad de la condena.

«No pude ser que penas de extraordinaria gravedad impuestas por los jueces sean sustituidas por decisiones de la administración penitenciaria, aplicando terceros grados que privan de contenido a la sentencia dictada», decía.

A pesar de las críticas, Cadena insistió en varias ocasiones en que los fiscales respetaban la sentencia del Supremo.Pero sí entienden que «con esos mismos hechos probados, podría haber sido otra».

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