El jamón ibérico y el jamón serrano tienen notables diferencias entre sí. Sin embargo, Pedro Sánchez los confundía durante su visita a la feria de Zafra. Algo que los ganaderos extremeños no le perdonan.

Publicidad

Pedro Sánchez visitaba este viernes la Feria Internacional Agroganadera de Zafra (Badajoz). Y cometía un error imperdonable para los ganaderos: confundir el jamón ibérico con el serrano. Las diferencias entre uno y otro son notables y el desliz no ha pasado desapercibido ante los asistentes.

Hablando de la gran calidad “de un productor que lleva la bandera de Extremadura y de toda España al exterior”, aseguró que en su visita a Madrid, el presidente chino comió “jamón serrano extremeño”.

Rápidamente, la organización agraria Asaja Extremadura ha decidido enviar “lo más urgente posible” a Moncloa unos loncheados de ibérico para que los coma Sánchez. Y así “no caiga más en el error de confundir el jamón ibérico con el jamón serrano”.

Pese a las críticas, Sánchez decidía no rectificar. Lo que ha provocado que la indignación de los ganaderos extremeños haya ido en aumento.

Diferencias entre ibérico y serrano

Quizá a más de uno le pase como a Pedro Sánchez y no sepa distinguir entre el jamón ibérico y el serrano. Por eso, repasamos las diferencias notables entre uno y otro.

Respecto a su naturaleza, el serrano procede de un cerdo blanco, que puede ser de las razas Duroc, Pietrain, Landrace o Large White. Su cría se realiza de manera extensiva en el campo, en el mejor de los casos. O en establo. Y se alimentan a base de piensos. El jamón serrano se elabora con salazón, secado y maduración.

En cambio, el ibérico procede de la raza ibérica, patrimonio exclusivo español y raza autóctona de España. Si el cerdo, además, es de madre y padre ibérico, se trata de un cerdo 100% ibérico. En su caso, se alimenta de piensos ricos en ácidos oleicos y con alto porcentaje de cereales. También se alimentan de bellotas, hierbas y lo que encuentren por el campo, donde se crían a sus anchas. En su caso, el jamón ibérico se elabora con salazón, asentamiento, lavado, secado, maduración y envejecimiento.

El consumidor puede distinguirlos también por el aspecto. La carne del jamón serrano es bastante magra y tiene un color rosáceo homogéneo. Tiene menos proteínas que el ibérico pero también menos calorías. Y es algo más salado.

Por su parte, la carne del ibérico es brillante y de un color rojo intenso. La grasa infiltrada le da un aspecto veteado a cada loncha y le da jugosidad.

Publicidad

Comentarios