Ada Colau estallaba en lágrimas al recordar que pensó en retirarse en varias ocasiones. “Somos humanos y he pasado momentos duros”, ha dicho la alcaldesa, que se ha emocionado mucho en la radio.

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Entre lágrimas, Ada Colau reconocía que ha pensado en retirarse de la política durante los últimos días. En una entrevista en RAC1, Jordi Basté le preguntaba si había sopesado la idea de alejarse, dadas las tensiones. “Claro, tengo dos hijos”, alcanzaba a decir mientras se secaba el llanto.

“Somos humanos y he pasado momentos duros”, decía la alcaldesa. A Colau se le quebraba la voz y no podía evitar llorar. Y recordaba los insultos que había recibido en la plaza de Sant Jaume tras jurar el cargo. “Me han llamado traidora, botiflera, puta, de todo”, decía.

Tras una pausa, en la que aprovechaba para secarse las lágrimas con un pañuelo, Colau retomaba. Y se refería a esa tensión entre ciudadanos independentistas y colauistas que se vivió tras su investidura. “Me gustaría que todos lo condenaran. Sé que no representa al conjunto del independentismo pero en la plaza se vivió una situación de degradación que no se debería tolerar”, ha dicho. “Hemos tenido que escuchar cosas muy duras”, añadía.

Poco antes de romper a llorar, la alcaldesa aseguraba que “hice lo que tenía que hacer y mi partido también”. Y dejaba entrever que este segundo mandato será el último. “No vengo a alargarme en política”, ha dicho. Aunque ha puntualizado que “nuestras políticas necesitan cuatro años más para consolidarse”.

Críticas a Maragall

En su entrevista, Colau ha insistido en que su apuesta era un tripartito con ERC y PSC. “Barcelona habría tenido una mayoría de gobierno amplia, sólida y transversal”, ha afirmado.

Y ha cargado la responsabilidad a las otras dos formaciones por sus “vetos cruzados”. “Los dos querían pactar con Barcelona en Comú pero entre ellos no”, ha explicado. Y ha reprochado a ERC que no haya querido llegar a un acuerdo. “No es normal que pacte con el PSC en todo el territorio catalán pero no en Barcelona”, ha criticado.

Y también ha cargado directamente contra Maragall porque cree que ha errado en su estrategia. “La noche electoral hubiera sido inteligente que Maragall, si quería ser alcalde, hubiera hecho un discurso más amplio. Creo que lo que dijo no es lo que mucha gente quería escuchar”, ha dicho.

Para terminar, la alcaldesa de Barcelona ha reconocido que su investidura ha sido de contraste. Ha admitido tener “sentimientos contradictorios”. “No fue un día exactamente feliz, aunque es un honor volver a ser alcaldesa de Barcelona”, ha culminado.

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