Hasta en 28 provincias tiene Vox casi imposible conseguir escaños pese a los votos. Por eso, el PP les ha pedido que no se presenten. Repasamos por qué la ley D’Hondt penalizará al partido y en qué lugares no sacará diputado.

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Consciente de que la ley D’Hondt puede ser crucial en las elecciones del 28 de abril, Pablo Casado pedía a Vox que no se presentara en ciertas provincias. Alegaba el líder del PP que la formación de Santiago Abascal no tenía opciones de traducir sus votos en escaños. Lo que consideraba una pérdida del centro-derecha que favorecería al PSOE de Pedro Sánchez.

Casado se refería, en concreto a las 28 provincias entre las que se reparten hasta 103 escaños. Y en las que es difícil obtener diputado porque requieren más del 15% de los votos para lograr uno solo.

El efecto de la ley D’Hondt convierte en oro cada escaño que se consigue en ciertas provincias. Según ésta, la provincia de Soria es la que más cara se cotiza. Para lograr un solo escaño, hay que conseguir el 50% de los votos. Lo que prácticamente hace imposible que partidos pequeños logren representación. Y es que sólo se reparten dos diputados.

Le siguen las provincias de Huesca, Teruel, Cuenca, Guadalajara, Ávila, Palencia, Segovia y Zamora. En todas ellas, es´tan en juego sólo tres escaños. Los partidos tienen que lograr un mínimo del 33% de los votos para alcanzar un diputado.

En Ceuta y Melilla, con un escaño solo, se necesitan el 30% de las papeletas.

El 25% es el mínimo en otras 10 provincias españolas: Albacete, Burgos, León, Salamanca, Lérida, Cáceres, Lugo, Orense, Álava y La Rioja. En todas ellas, son cuatro los escaños que se disputan los partidos.

Por último, en otras siete provincias, se necesita llegar al 20% de los votos. Son las de Huelva, Jaén, Cantabria, Ciudad Real, Valladolid, Navarra y Castellón. Cada una aporta cinco escaños al Congreso.

En total, 103 diputados en juego. Un número que asciende a 145 si se suman los escaños de aquellas provincias que aportan seis representantes a la Cámara. Son las localidades de Almería, Córdoba, Toledo, Gerona, Tarragona, Badajoz y Guipúzcoa. En ellas, se necesita llegar al 17% de los votos para lograr escaño.

Misión imposible

Con estos datos, parece casi una misión imposible que la formación de Santiago Abascal logre un escaño en alguna de ellas. Por eso, el PP ha pedido que el voto de centro-derecha no se divida.

Según sus cálculos, el PP y Vox sumarían los mismos votos que el PP en solitario en 2016. La fragmentación de voto haría perder a los populares esos escaños. Solo en las provincias donde se reparten más de 8 escaños se podría asegurar una proporcionalidad y que el voto emitido no se pierda.

Sin embargo, desde Vox lo tienen claro: se presentarán en todas las circunscripciones.

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