El Open Arms, de momento, se queda frente a Lampedusa. Su fundador ha dado ya las razones para no desembarcar en España. El barco huye prácticamente por miedo a multas y bloqueos.

Publicidad

El Open Arms no quiere desembarcar en España. Pese a que el Gobierno les ha ofrecido cualquier puerto español, el barco prefiere quedarse frente a Lampedusa e intentar entrar en Italia. La ONG ya ha dado sus razones para rechazar el desembarco en España.

Para la organización, el objetivo es desembarcar lo más rápido posible en Lampedusa. Algo lógico, pues el barco está a un kilómetro de la costa italiana. Y lleva ya 19 días fondeado.

El miedo determina la posición de la ONG, que ha rechazado todos los ofrecimientos de Sánchez. Y es que, de atracar en puerto español, Open Arms se juega el bloqueo del barco por meses. Y una multa que podría llegar al millón de euros.

El pasado mes de abril, el barco recibió autorización para navegar hacia Grecia y transportar material humanitario. La ONG aceptaba que lo hacía “sin autorización para misiones de búsqueda y rescate”. El barco llevaba entonces más de 100 bloqueado en Barcelona por decisión del Ministerio de Fomento. Las razones para el bloqueo no eran otras que por motivos de seguridad.

El barco no podía desembarcar en Italia ni en Malta, los puertos más cercanos a las zonas de rescate. Por eso, cuando se le permitió salir de Barcelona se le dio permiso solo para transportar ayuda, no para rescatar. Sin embargo, a finales de junio, el fundador, Óscar Camps, anunciaba que salían al rescate. “Seis meses bloqueados. No aguantamos más. Levamos anclas y nos vamos. Antes presos que cómplices”, decía.

Se lanzaban entonces a la zona de Libia para rescatar personas, rompiendo el veto explícito. Ese incumplimiento podría conllevar graves consecuencias al Open Arms.

Soluciones alternativas

En un intento porque éste no sea su última misión de salvamento, Open Arms sorprendía con una solución alternativa. Proponía el traslado en avión de los 107 migrantes del barco. El jefe de la actual misión de la ONG, Riccardo Gatti, aseguraba que “alquilar un avión para 200 personas cuesta 240 euros por pasajero”. Más barato, asegura, que un barco.

Un argumento que suena forzado y oculta que el barco quiere permanecer lo más alejado posible de puerto español.

También insinuaron la posibilidad de trasladar a los migrantes a un buque de la Armada. Con ello, evitarían pisar suelo español de nuevo. Algo que la ministra Calvo rechazaba: “El buque está bien. Pedirle a un buque que puede venir que venga, no es mucho”.

Publicidad

Comentarios